¿Qué pasaría si cambiamos el Sol por un agujero negro con su misma masa?

Sabemos que cuando una estrella supermasiva termina su ciclo vital deja un agujero negro en su lugar. Nuestro Sol no puede terminar sus días convertido en este tipo de objetos, simplemente no tiene la masa necesaria para que eso ocurra. Pero ¿qué pasaría si cambiamos el Sol por un agujero negro?

 

Tomando en cuenta este supuesto, en nuestro planeta variaría la cantidad de radiación electromagnética, es decir la luz diurna, la luna ya no brillaría y ni siquiera habría auroras boreales, ya que están formadas por partículas emitidas por el Sol.

El Sol nunca se convertirá en un agujero negro porque no es lo suficientemente masivo como para explotar, así lo explica la Nasa. El Sol se convertirá en un remanente estelar denso llamado enana blanca.

Las enanas blancas son el resultado de la muerte del 97% de las estrellas que conocemos, similares al Sol. Sucede cuando el combustible se agota y la gravedad le gana, encogiendo la estrella.

Hay que tener en cuenta que para que una estrella se convierta en un agujero negro estelar ha de tener un mínimo de unas 20 masas solares, hecho que se produce después de una “explosión” de supernova de tipo II, cuya onda de choque probablemente destruiría, sino todo, gran parte del sistema estelar en cuestión.

Algunas estrellas más pequeñas son lo suficientemente grandes como para convertirse en supernovas, pero demasiado pequeñas para convertirse en agujeros negros: colapsarán en estructuras súper densas llamadas estrellas de neutrones después de explotar como una supernova. Pero el Sol tampoco es lo suficientemente grande para este destino: tiene solo alrededor de una décima parte de la masa necesaria para convertirse en una estrella de neutrones.

Entonces, ¿qué pasará con el Sol? En unos 6 000 millones de años, terminará como una enana blanca, un remanente pequeño y denso de una estrella que brilla por el calor sobrante. El proceso comenzará en unos 5 000 millones de años a partir de ahora cuando el Sol comience a quedarse sin combustible.

Como la mayoría de las estrellas, durante la fase principal de su vida, el Sol crea energía fusionando átomos de hidrógeno en su núcleo. En unos 5 000 millones de años, el Sol comenzará a quedarse sin hidrógeno en su núcleo para fusionarse, y comenzará a colapsar. Esto permitirá que el Sol comience a fusionar elementos más pesados en el núcleo, junto con la fusión de hidrógeno en un caparazón envuelto alrededor del núcleo.

Cuando esto suceda, la temperatura del Sol aumentará, y las capas externas de la atmósfera del Sol se expandirán tanto en el espacio que engullirá la Tierra. Esto haría que nuestro planeta no sea apto para la vida tal como la conocemos, aunque otros factores en la evolución planetaria podrían hacerla inhabitable antes de ese punto. Esta es la fase gigante roja, y durará aproximadamente mil millones de años, antes de que el Sol se colapse para formar una enana blanca.

Ahora si imaginamos que nuestra estrella (con la masa que tiene actualmente) se convirtiese de repente en un agujero negro, ¿que pasaría con la mecánica celeste de nuestro sistema solar? ¿Cuánto sería su variación?

Aunque parezca extraña, la respuesta es “Nuestro sistema solar no tendría grandes variaciones”  Nuestra Tierra no sería engullida, ni tampoco saldría despedida de su órbita. Los planetas y cuerpos de nuestro “barrio galáctico” continuarían su recorrido eterno como si nada hubiese ocurrido; si bien es cierto, no recibiríamos ningún tipo de radiación electromagnética, ya que los agujeros negros no la emiten, haciendo imposible la vida tal y como la conocemos en nuestro planeta.

Independientemente del tamaño, la densidad o la naturaleza de los objetos, la masa es la responsable de la ligadura orbital de los cuerpos entre sí. Un hipotético agujero negro creado a partir del Sol, con la misma masa de éste, tendría unos 5 kilómetros de diámetro (el diámetro del Sol es de 1,4 millones de km.), pero su atracción gravitatoria sería la misma.

A una escala mucho mayor, el agujero negro supermasivo situado en el centro de nuestra galaxia es el responsable de mantener unidas toda la ingente cantidad de estrellas que lo orbitan, incluyendo a nuestro Sol y a nosotros mismos con él.

En conclusión, si nuestro Sol se convierte en un agujero negro, la Tierra continuaría girando alrededor del Sol sin ser arrastrada, aunque la falta de luz solar sería desastrosa para la vida en este planeta.

Referencia:

NASA. 2019. Why the Sun Won't Become a Black Hole. (Press Release)

Doctor Fisión

Doctor Fision

Divulgador científico especialista en física y astrofísica, y apasionado de la ciencia en general. Autor del bestseller "El Universo Explicado" y de "La Nueva Carrera Espacial". Tiene más de 3 millones de seguidores en redes sociales.

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