¿Por qué Frank Drake fue tan importante para la ciencia?

A lo largo de su vida, Drake estuvo en numerosos cargos directivos de instituciones relacionadas con la astronomía, la radioastronomía y la búsqueda de inteligencia extraterrestre.

 

Ayudó a elaborar mensajes que seguirán alejándose del Sol y permanecerán prácticamente para toda la eternidad y quizá, algún día muy lejano, alguna civilización interceptará uno de ellos y llegará a la conclusión de que en esta región de la Vía Láctea existió una vez una especie que no quería ser olvidada. Hoy recordamos a Frank Drake, científico que se fue para siempre el pasado 2 de septiembre.

Las contribuciones de Drake a la ciencia han sido numerosas. Fundador del campo científico dedicado a la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI), desarrolló la ecuación de Drake, un marco para estimar el número de posibles civilizaciones en la Vía Láctea. Realizó las primeras observaciones de los cinturones de radiación de Júpiter y fue uno de los primeros astrónomos en medir la abrasadora temperatura de la superficie de Venus y el efecto invernadero de su espesa atmósfera. Drake fue director del radio observatorio de Arecibo, en Puerto Rico. Fue un mentor y una inspiración para generaciones de astrónomos y astrofísicos.

"Cuando se escriba la historia de la ciencia dentro de unos cientos de años, después de que hayamos detectado vida inteligente más allá de la Tierra (lo que creo absolutamente que en algún momento haremos), creo que Frank ocupará un lugar entre los más grandes científicos que hayan existido", dice el astrofísico Andrew Siemion, director del Centro de Investigación SETI de Berkeley, en la Universidad de California, Berkeley (Estados Unidos). "Fue increíble tener la oportunidad de conocerle".

Hace 61 años un grupo de diez científicos se reunió en el observatorio de Green Bank (Virginia Occidental, Estados Unidos) para discutir si era posible detectar, sobre todo mediante ondas de radio, civilizaciones inteligentes que pudieran existir alrededor de otras estrellas de nuestra galaxia. Este encuentro supuso el nacimiento informal del programa SETI de búsqueda de inteligencia extraterrestre.

Frank Drake
Frank Drake

Drake tenía una pasión secreta. Como muchos otros científicos, pensaba que no era descabellado que pudiésemos descubrir pruebas de la existencia de una civilización extraterrestre simplemente escuchando atentamente el cielo.

En los años 50 por primera vez en la historia nuestra especie contaba con la tecnología para buscar otras civilizaciones en el océano cósmico. Como resultado, en 1959 Drake impulsó el Proyecto Ozma, el primer intento serio de SETI. Pero Drake no era el único con estas ideas. Ese mismo año, dos investigadores de la Universidad de Cornell, Philip Morrison y Giuseppe Cocconi, propusieron la búsqueda de civilizaciones extraterrestres en radio. El proyecto Ozma se puso en marcha en 1960 y permitió observar las estrellas.

Drake organizó la primera reunión SETI en noviembre de 1961 ya para ese entonces era famoso en el mundillo. Nada más comenzar la conferencia, Drake apuntó en una pizarra estos factores, que pasarían a la historia como la Ecuación de Drake, una fórmula concebida para calcular el número de civilizaciones tecnológicas que pueden existir en la Vía Láctea en estos momentos. La expresión incluía siete factores para calcular ese número mágico. El problema es que, por entonces no se conocía el valor de la mayor parte de los factores de esta ecuación, sin embargo para Drake esto no suponía un problema porque su intención no era calcular nada  sino intentar afrontar el debate sobre la viabilidad de SETI.

"Evidentemente, en aquel momento no tenía ni idea de lo que iba a ser esta ecuación, de lo que iba a representar", dice Nadia, la hija de Drake, "El hecho de que mucha gente se la ha tatuado, de que la hemos visto en el lateral de un camión, y hasta se cita habitualmente como una de las ecuaciones más conocidas de la ciencia, era algo  muy divertido para él".

En diciembre de 1971, durante una reunión astronómica en Puerto Rico, Drake y otros investigadores decidieron que había que aprovechar los nuevos proyectos de sondas espaciales que iban a viajar fuera del sistema solar para enviar algún tipo de mensaje al vacío cósmico. Así nacieron las placas de las sondas Pioneer 10 y 11, que comunicaban la posición de nuestro Sol en la Vía Láctea a los hipotéticos alienígenas que un día pudiesen encontrar la sonda.

La idea de marcar la posición del sistema solar usando como referencia el periodo de varios púlsares fue idea de Drake. Contra todo pronóstico, la NASA aceptó y en febrero de 1972 se hizo público la intención de enviar las placas en las Pioneer, que serían lanzadas poco después.

Posteriormente, Drake se propuso enviar el primer correo electrónico al cosmos. El 16 de noviembre de 1974 mandó un mensaje al lejano cúmulo globular M13 usando el gran radiotelescopio de Arecibo. Fue la primera vez que la humanidad envió un mensaje consciente y deliberado a las estrellas. El mensaje contenía muchas de las claves para establecer contacto con una especie alienígena que se habían introducido en las reuniones con otros astrónomos SETI: el lenguaje común entre especies inteligentes en el Universo debía ser las matemáticas y las constantes físicas fundamentales.

A partir de 1976 Drake participó en la elaboración de otra ‘postal’ interestelar: los discos con sonidos e imágenes de la Tierra de las sondas Voyager. La iniciativa, dirigida por Carl Sagan y Ann Druyan, era mucho más ambiciosa que las placas de las Pioneer, pero llevarían una vez más el ‘mapa’ de púlsares que había ideado Drake para delatar la posición de nuestro Sol en la Vía Láctea.

Referencia:

NAUKAS. 2022. Adiós a Frank Drake, el hombre que quiso hablar con las estrellas (Press Release)

Doctor Fisión

Doctor Fision

Divulgador científico especialista en física y astrofísica, y apasionado de la ciencia en general. Autor del bestseller "El Universo Explicado" y de "La Nueva Carrera Espacial". Tiene más de 3 millones de seguidores en redes sociales.

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