Medio halo estelar de la Vía Láctea procede de otra galaxia

Conocer los detalles de la Vía Láctea (nuestra galaxia) siempre ha sido de interés científico.

En esta ocasión, astrónomos del Harvard Smithsonian Center for Astrophysics (CfA) combinaron los resultados de la misión Gaia de la ESA con un nuevo estudio de los confines de nuestra galaxia con el telescopio MMT (Multiple Mirror Telescope) para reconstruir la historia de las estrellas de la Vía Láctea con un detalle sin precedentes con el fin de determinar la naturaleza de la considerada última fusión importante con nuestra galaxia. Los resultados muestran que GSE contenía alrededor de 500 millones de estrellas y no orbitó la Vía Láctea, sino que se acercó a ella moviéndose en una dirección retrógrada y que aproximadamente el 50% del halo estelar actual de la Vía Láctea y aproximadamente el 20% de su halo de materia oscura descienden de GSE.

La Vía Láctea es una galaxia espiral donde se encuentra el Sistema Solar y por lo tanto, la Tierra. Según las observaciones, posee una masa de 1012 masas solares y es una espiral barrada. Su diámetro medio se estima en unos 150.000 años luz, equivalentes a casi un trillón y medio de km. 

Su nombre, Vía Láctea, proviene de la mitología griega y en latín significa camino de leche. Esa es, en efecto, la apariencia de la banda de luz que rodea el firmamento, y así lo afirma la mitología griega, explicando que se trata de leche derramada del pecho de la diosa Hera.

Se estima que contiene entre 200.000 millones y 400.000 millones de estrellas. La distancia desde el Sol hasta el centro de la galaxia es de alrededor de 27.700 años luz, es decir, el 55 % del radio total galáctico. La Vía Láctea forma parte de un conjunto de alrededor de cuarenta galaxias llamado Grupo Local, y es la segunda más grande y brillante tras la galaxia de Andrómeda.

La Vía Láctea está envuelta por una estructura esferoidal conocida como halo. En el halo la concentración de estrellas es muy baja y apenas tiene nubes de gas, por lo que carece de regiones con formación estelar. En cambio, es en el halo donde se encuentran la mayor parte de los cúmulos globulares. Estas formaciones antiguas son reliquias de la formación galáctica. Estas agrupaciones de estrellas se debieron formar cuando la galaxia era aún una gran nube de gas que colapsaba y se iba aplanando cada vez más. Otra característica del halo es la presencia de gran cantidad de materia oscura.

Su existencia se dedujo a partir de anomalías en la rotación galáctica. Los objetos contenidos en el halo rotan con una componente perpendicular al plano muy fuerte, cruzando en muchos casos el disco galáctico. De hecho, es posible encontrar estrellas u otros cuerpos del halo en el disco. Su procedencia se delata cuando se analiza su velocidad y trayectoria, así como su metalicidad. Y es que los cuerpos del halo presentan una componente perpendicular al plano muy acusada, además del hecho de que se trata de cuerpos que se formaron antes que los del disco. Sus órbitas los llevan, pues, a cruzar periódicamente el disco. También es muy probable que una estrella de población II (pobre en metales) pertenezca al halo, pues éstas son más antiguas que las de población I (ricas en metales) y el halo, como ya se ha dicho, es una estructura antigua.

La masa en estrellas de éste componente es muy baja, de alrededor de 1.000 millones de masas solares; una gran parte de la masa del halo galáctico está en la forma de materia oscura.

Astrónomos del Harvard Smithsonian Center for Astrophysics (CfA) combinaron los resultados de la misión Gaia de la ESA con un nuevo estudio de los confines de nuestra galaxia con el telescopio MMT (Multiple Mirror Telescope) para reconstruir la historia de las estrellas de la Vía Láctea con un detalle sin precedentes a fin de determinar la naturaleza de la considerada última fusión importante con nuestra galaxia.

Sin embargo, aún no estaba claro si GSE colisionó con nuestra galaxia de frente o si, en cambio, orbitó la galaxia antes de fusionarse gradualmente y, de ser así, qué aspecto tenía esa órbita.

Los astrónomos abordan preguntas modelando las estrellas de halo medidas de Gaia con un conjunto de simulaciones numéricas junto con una comparación con las edades y composiciones estelares. Muestran que GSE contenía alrededor de 500 millones de estrellas y no orbitó la Vía Láctea, sino que se acercó a ella moviéndose en una dirección retrógrada (es decir, opuesta al movimiento de rotación de la Galaxia).

También concluyen que aproximadamente el 50% del halo estelar actual de la Vía Láctea y aproximadamente el 20% de su halo de materia oscura descienden de GSE.

La Vía Láctea contiene estrellas que tienen alrededor de 13.000 millones de años, aunque es posible que hayan sido capturadas por la Galaxia después de su formación. Sin embargo, con la finalización de este estudio, se puede explicar casi todo el crecimiento de la Vía Láctea durante los últimos diez mil millones de años, según un comunicado del CfA.

Desde la tierra, de noche, nuestra misteriosa Vía Láctea se ve como una borrosa banda de luz blanca alrededor de toda la esfera celeste. El fenómeno visual de la Vía Láctea se debe a estrellas y otros materiales que se hallan sobre el plano de la galaxia, como el gas interestelar. La Vía Láctea aparece más brillante en la dirección de la constelación de Sagitario, hacia el centro de la galaxia.

 

Fuente: https://www.europapress.es/ciencia/astronomia/noticia-medio-halo-estelar-via-lactea-lleva-sello-otra-galaxia-20220110102456.html

Doctor Fisión

Doctor Fision

Divulgador científico especialista en física y astrofísica, y apasionado de la ciencia en general. Autor del bestseller "El Universo Explicado" y de "La Nueva Carrera Espacial". Tiene más de 3 millones de seguidores en redes sociales.

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