Los solsticios de verano regían la sociedad hace 2.000 años

Un grupo de investigación español ha constatado el importante rol del solsticio de invierno en la orientación de diferentes elementos de las ciudades romanas.

 

Un grupo de investigación español ha constatado el importante rol del solsticio de invierno en la orientación de diferentes elementos de las ciudades romanas, particularmente en la época de Augusto.

El emperador concibió su gobierno como una auténtica refundación de la ciudad de Roma, promoviendo su identificación con el dios Apolo y la orientación hacia el solsticio de invierno de edificios emblemáticos y ciudades.

El solsticio de invierno, momento del año en el que la oscuridad de la noche comienza a disminuir por el aumento constante de la luz solar. Desempeñó una importante función como marcador cultural y temporal en la antigua Roma.

Así lo evidencian los resultados obtenidos por un grupo de investigadores españoles del Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit – CSIC), la Universidad de Santiago de Compostela y la Universidad de Oviedo.

Ya se conocía que el solsticio de invierno modeló Roma y su paisaje desde el culto ancestral de Saturno como dios primordial del territorio romano antes de la fundación de la ciudad, hasta su uso por parte de Augusto como uno de los signos de sus múltiples conexiones celestes y solares.

Las fiestas importantes en torno al solsticio eran también bien conocidas. Los investigadores de este estudio se propusieron demostrar cómo algunos monumentos públicos significativos, posiblemente de los orígenes de Roma y seguramente del reinado de Augusto, están orientados hacia el amanecer o el atardecer del solsticio de invierno.

El trabajo, publicado en la revista Environmental Archaeology incluye, al menos, tres conclusiones importantes. La primera es el protagonismo del solsticio de invierno en la orientación de diferentes elementos de las ciudades romanas, particularmente en la época de Augusto, donde se establece un conjunto de relaciones simbólicas de profundo interés y con implicaciones cosmológicas. Conecta a Augusto con los orígenes de Roma, estableciéndose como un nuevo fundador.

Las sociedades antiguas establecieron una relación bidireccional con su entorno. Por un lado, el espacio, como parte de su entorno, impone una serie de condicionantes a la acción humana. Por otro lado, interpretaron ese espacio de acuerdo con su marco cultural.

Por otra parte, el uso cultural de las asociaciones de Apolo con el sol, bien establecido para Grecia, pero menos para Roma, legitima el poder de Augusto para algunas de las culturas más prominentes en la parte oriental del Imperio.

Finalmente, el imponente desarrollo urbanístico de la parte occidental del Imperio, con el predominio de la orientación del solsticio de invierno, vincula estas localidades con Augusto y, al mismo tiempo, con Roma.

Los investigadores llegaron a estas conclusiones tras realizar un estudio arqueológico, consistente en la identificación de la orientación hacia la salida o la puesta del sol de algunos de los principales edificios públicos del antiguo foro romano y el foro de Augusto, así como de otras ciudades romanas de Occidente.

“Nuestro trabajo ha constatado la elección del solsticio de invierno como una fecha relevante del calendario astronómico y religioso romano, dotada de una significación cultural vinculada con los ciclos de renovación de la naturaleza y de la ciudad de Roma”, comenta David Espinosa, coautor del estudio y actual profesor en la Universidad Complutense de Madrid.

Además, el estudio ha permitido confirmar la existencia de una vinculación astronómica y topográfica entre la ciudad de Roma y los montes Albanos, lugar donde se habría localizado la ciudad de Alba Longa, patria de Rómulo y Remo, fundadores míticos de Roma.

“El emperador Augusto, continuador e impulsor de esta larga tradición, habría concebido su acción de gobierno como una auténtica refundación de la ciudad de Roma, promoviendo su identificación con el dios solar Apolo y la orientación hacia el solsticio de invierno de los edificios de su foro y de numerosas ciudades romanas fundadas o reconstruidas bajo su mandato”, subraya el investigador.

En los textos romanos también podemos leer consideraciones prácticas sobre la fundación de ciudades. Por ejemplo, Vitruvio afirma que las nuevas ciudades debían construirse teniendo en cuenta la ubicación y los vientos dominantes. Sin embargo, según los Agrimensores, una forma de obtener la orientación de la nueva ciudad sería seguir el curso del sol dirigiendo las calles hacia un amanecer particular.

Estos ritos y las técnicas para establecer las direcciones de las líneas fundacionales podrían aparecer fosilizados en la orientación de las ciudades romanas.

El solsticio de invierno se revela así como un potente y estable marcador cultural que atraviesa la historia de la antigua Roma, vincula a Augusto con los orígenes de la ciudad como una suerte de nuevo fundador (como ya se conocía por otras evidencias), conectando las distintas ciudades provinciales con Roma como parte de una cosmovisión compartida.

Referencia:

A. César González-García. et al. The Winter Solstice as a Roman Cultural Fingerprint from the Mythical Origins of Rome to Augustus. 2022. Environmental Archaeology. doi.org/10.1080/14614103.2022.2053825.

Doctor Fisión

Doctor Fision

Divulgador científico especialista en física y astrofísica, y apasionado de la ciencia en general. Autor del bestseller "El Universo Explicado" y de "La Nueva Carrera Espacial". Tiene más de 3 millones de seguidores en redes sociales.

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