La NASA amplía sus esfuerzos en vulcanología

La NASA despliega esfuerzos significativos para monitorear las erupciones volcánicas y ofrece herramientas que ayudan a garantizar la seguridad de la población.

Las primeras horas siguientes a un evento catastrófico son cruciales para ofrecer una respuesta efectiva, por ello el equipo de JPL desarrolló el Sistema global de cartografía rápida de daños. Usando datos de radares de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés), un instrumento a bordo de casi todos los satélites que orbitan la Tierra, los científicos desarrollaron un algoritmo pionero en su área que integra y analiza la información del conjunto de datos SAR para un área dada y genera un mapa representativo de daños. Este proyecto ofrece mapas precisos en tiempo casi real de deformación de corteza, cambios superficiales y edificaciones afectadas, entre otras variables, y se usa para evaluar daños y gestionar emergencias en caso de terremotos, erupciones volcánicas, huracanes, incendios forestales, deslizamientos de terreno y mucho más.

Aunque las erupciones volcánicas nos parezcan eventos esporádicos, son muy frecuentes. Según las estadísticas se dan entre 16 a 20 erupciones diarias, esto nos muestra lo activo que es nuestro planeta.  

Recientemente la erupción volcánica del Cumbre Vieja en La Palma, España y  la erupción del Monte Semeru en la isla de Java, Indonesia, captaron la atención de los medios de comunicación y de gran parte de la población mundial. Las imágenes mostraban los ríos de lava que avanzaban hacia la costa, arrasando con poblados y zonas agrícolas a su paso.

La NASA despliega esfuerzos significativos para monitorear este tipo de fenómenos naturales, y ofrece herramientas que ayudan a garantizar la seguridad de la población y profundizar nuestro conocimiento de estas dinámicas terrestres.

El comportamiento de los volcanes es de gran interés científico, pues se considera un importante motor natural de variaciones climáticas. “Las mediciones satelitales de calidad de aire son críticas para poder salvaguardar la salud de la población”, destacó Helena Chapman, gerente asociada del Programa de salud y calidad del aire dentro de la División de Ciencias de la Tierra, Ciencias Aplicadas, de la sede de NASA en Washington, D.C.

“Estos datos ofrecen información en tiempo real sobre las emisiones de gases volcánicos que, junto con otros parámetros, permite a los científicos comprender mejor la dinámica de la actividad volcánica”, explicó Chapman. Agregó que esta información también “permite a los entes oficiales conocer sobre posibles riesgos para la salud y orientar sus planes de preparación y respuesta”.

Los científicos del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, y del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) en Pasadena, California, han desarrollado una herramienta para identificar y rastrear las nubes de ceniza volcánica alrededor del planeta combinando mediciones del espectro ultravioleta y del infrarrojo térmico.

“Estos datos proveen información oportuna al Centro de aviso de ceniza volcánica sobre la ubicación y extensión de la ceniza volcánica, y sobre la concentración de SO2 en la atmósfera. El VAAC usa esta información para emitir alertas y ayudará a refinar los pronósticos futuros”, señaló Nickolay Krotkov, científico atmosférico del centro Goddard de la NASA.

La liberación de gases volcánicos a la atmósfera, en particular del SO2, tiene un impacto directo e indirecto sobre el clima. En la estratósfera, el azufre atmosférico se oxida para producir aerosoles que actúan como reflectantes de la radiación solar, reduciendo las temperaturas de la superficie y calentando la estratósfera inferior. Esto afecta los patrones de circulación y el sistema climático mundial.

Se estima que cada año se liberan a la atmósfera un promedio de 0,1 a 0,2 teragramos (de 100 a 200 millones de kilogramos) de gases producto de la actividad volcánica regular de la Tierra. “Puede ser difícil determinar el impacto ambiental de una erupción volcánica utilizando sólo mediciones tomadas en tierra”, explicó Barry Lefer, coordinador del programa de Composición Atmosférica en la sede de la NASA. “Por eso, las mediciones satelitales son críticas para poder entender el impacto de las erupciones volcánicas sobre nuestra calidad del aire y cómo estas pueden afectar nuestro clima a largo plazo”.

El efecto más directo de los aerosoles de sulfato es la dispersión de la radiación de onda corta del sol, que conduce a un cambio en la opacidad de la atmósfera, atenuando la cantidad de energía solar que llega a la superficie y produciendo un efecto de enfriamiento.

Las primeras horas siguientes a un evento catastrófico son cruciales para ofrecer una respuesta efectiva, por ello el equipo de JPL desarrolló el Sistema global de cartografía rápida de daños.

Usando datos de radares de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés), un instrumento a bordo de casi todos los satélites que orbitan la Tierra, los científicos desarrollaron un algoritmo pionero en su área que integra y analiza la información del conjunto de datos SAR para un área dada y genera un mapa representativo de daños.

Este proyecto ofrece mapas precisos en tiempo casi real de deformación de corteza, cambios superficiales y edificaciones afectadas, entre otras variables, y se usa para evaluar daños y gestionar emergencias en caso de terremotos, erupciones volcánicas, huracanes, incendios forestales, deslizamientos de terreno y mucho más.

Los desastres naturales de una región pueden acarrear una cascada de cambios ambientales interconectados que se extiendan más allá de su área de origen. Un país que no cuenta con información pertinente en tiempo casi real es más vulnerable ante un evento catastrófico”, dijo Ricardo Quiroga, miembro del Programa de Desastres de la NASA, reiterando que todos los productos de la NASA son gratuitos y de acceso libre.

Este programa brinda un nuevo parámetro al entendimiento de la química atmosférica y mejora la predicción de los próximos cambios climáticos.

 

Fuente: https://ciencia.nasa.gov/la-nasa-despliega-todas-sus-herramientas-para-monitorear-la-actividad-volcanica-del-planeta

Doctor Fisión

Doctor Fision

Divulgador científico especialista en física y astrofísica, y apasionado de la ciencia en general. Autor del bestseller "El Universo Explicado" y de "La Nueva Carrera Espacial". Tiene más de 3 millones de seguidores en redes sociales.

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