La Luna pudo enfriarse mucho más rápido de lo que se creía

Aunque aún queda todavía mucho por analizar está claro que este hallazgo cambia nuestra comprensión de la historia y la evolución de nuestro satélite.

El 11 de diciembre de 1972, el Apolo 17 llegó a la Luna. Este no solo fue nuestro último alunizaje, sino también la última vez que abandonamos la órbita baja terrestre. Tripulada por el comandante Eugene A. Cernan, el piloto del módulo de mando Ronald E. Evans y el piloto del módulo lunar Harrison P. Schmitt, la misión Apolo 17 fue la primera en incluir a un científico. 

En aquella misión se recolectó una muestra de roca lunar. En los análisis que se le hicieron hace casi 50 años se determinó que es una roca ígnea compuesta de olivino y plagioclasa muy homogénea y muy común en la luna.

Recientemente se han realizado nuevas revisiones utilizando técnicas analíticas de alta resolución. Los científicos trabajaron con microsonda de electrones y ahora nuestra roca lunar del Apolo 17 nos muestra una estructura mucho más compleja.

Estos estudios se están efectuando en la Universidad de Hawai por un grupo de investigadores que aseguran que la composición de la roca podría indicar que nuestro satélite se enfrió mucho más rápido de lo que hasta ahora se estimaba.

Los resultados fueron publicados en Nature Communications y su autor principal William Nelson señala: "Sorprendentemente, encontramos variaciones químicas dentro de los cristales de olivino y plagioclasa. El patrón de estas variaciones químicas nos permite limitar las historias del primer enfriamiento a alta temperatura de estos minerales utilizando modelos numéricos de difusión química”.

La roca conocida como troctolita 76535, pesa aproximadamente 156 gramos y mide 5 centímetros de ancho en su punto más ancho. La muestra es parte de un grupo conocido como la suite de magnesio (Mg-suite). Estas rocas representan algunas de las primeras etapas de lo que se conoce como formación de corteza secundaria, la cual ocurrió cuando las partes inferiores del manto de la luna subieron a la superficie y se cristalizaron.

Según las estimaciones anteriores a este estudio, el magma dentro de la corteza lunar se enfrió a lo largo de unos 100 millones de años. Sin embargo, “las simulaciones revelaron que esas heterogeneidades sólo podían sobrevivir un período de tiempo relativamente corto a altas temperaturas", así lo explica Nelson. De acuerdo a la simulación realizada por su equipo, este proceso no pudo durar más de 20 millones de años. Es decir, una diferencia de nada más y nada menos de 80 millones de años. Los científicos pudieron observar que el fósforo contenido en la roca se distribuía a través de la muestra de manera bastante desigual. Esto sugiere que ésta se enfrió bastante rápido, ya que el elemento no tuvo tiempo suficiente para extenderse uniformemente dentro de la roca antes de solidificarse.

Nelson asegura: “Nuestros hallazgos impulsan a la comunidad científica lunar a analizar de nuevo esta muestra”. El resultado indica que la evolución lunar temprana es más complicada de lo que pensábamos, no obstante, los investigadores aclaran que se necesitan más análisis para determinar si el historial de enfriamiento de la troctolita 76535 representa el conjunto completo de Mg.

“Todavía es útil mirar hacia atrás en muestras antiguas para tratar de tener una buena idea de cómo se formó la Luna. Siempre se puede volver atrás y volver a analizar conjuntos de datos antiguos con nuevas técnicas para extraer nuevas pepitas de información”, agregó Nelson.

Aunque aún queda todavía mucho por analizar está claro que este hallazgo cambia nuestra comprensión de la historia y la evolución de nuestro querido satélite: "La Luna''.

Doctor Fisión

Doctor Fision

Divulgador científico especialista en física y astrofísica, y apasionado de la ciencia en general. Autor del bestseller "El Universo Explicado" y de "La Nueva Carrera Espacial". Tiene más de 3 millones de seguidores en redes sociales.

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