Katherine Johnson, la matemática que nos llevó a la Luna

La nave espacial Mercury todavía no incluía ordenadores. Todo dependía de los cálculos informáticos que había en la Tierra, concretamente en la NASA.

 

Durante el Proyecto Mercury los sistemas informáticos eran rudimentarios ordenadores IBM 7090. Pero fue la científica afroamericana Katherine Johnson quien daba fiabilidad y confianza al equipo que vigilaba el éxito de la exploración espacial.

Su inteligencia sobresaliente hizo posible, no solo el triunfo de los trayectos de Mercury, sino la llegada a la Luna en 1969. Llegó a decir: "Usted me dirá cuándo y dónde quiere que aterrice, refiriéndose a la nave, y yo le diré dónde, cuándo y cómo lanzarla". Ella y otras matemáticas que trabajaban en la NASA eran conocidas como computadoras humanas.

Lo contaba todo; los pasos que necesitaba para cruzar la calle, los pasos que había hasta la iglesia, el número de platos que limpiaba, las estrellas que veía… todo lo que podía ser contado.

Creció en una época en la cual la segregación racial era una realidad y que aún teniendo, a priori, pocas oportunidades, se convirtió en una excelente matemática. Una excelente matemática que realizó los cálculos de las trayectorias de los primeros vuelos espaciales de Estados Unidos. Una excelente matemática que realizó los cálculos que llevarían al hombre a la Luna.

En 1937 la única opción de una mujer afroamericana para trabajar fuera de casa era dedicarse a la enseñanza. Fue así como Katherine se mudó a Marion (Virginia) a ejercer como profesora de matemáticas, música y francés. Según sus propias palabras, fue en Virginia donde sufrió las consecuencias de la segregación racial y el racismo por primera vez de forma consciente.

Katherine Johnson
Katherine Johnson

Aunque también fue en Virginia donde Katherine luchó de alguna manera contra esa segregación; fue uno de los tres estudiantes afroamericanos (la única mujer) seleccionados para realizar estudios de postgrado en la West Virginia University de Morgantown. Desgraciadamente, problemas familiares hicieron que Katherine no pudiera finalizar sus estudios.

Corría el año 1950 cuando se enteró que la NACA (National Advisory Committee for Aeronautics), predecesora de la NASA (National Aeronautics and Space Administration), buscaba mujeres afroamericanas para tareas de cálculo en el Departamento de Guía y Navegación.

Durante la II Guerra Mundial las agencias gubernamentales estadounidenses contrataron a miles de mujeres para realizar diferentes actividades. Después de la guerra, la NACA siguió aplicando dicha política, especialmente cuando la carrera espacial dio su pistoletazo de salida con el lanzamiento del Sputnik 1 por parte de la Unión Soviética años más tarde. Aunque no pudo conseguir el trabajo en 1950 por estar lleno el cupo de contratación, Katherine empezó a trabajar para la NACA en 1953.

Johnson tuvo que derribar todos los obstáculos raciales y de género de aquella época. Calculó a mano las trayectorias de los cohetes y las órbitas terrestres. Sus herramientas eran reglas de cálculo, calculadoras y papel.

Como experta en matemáticas y geometría, su trabajo consistía en realizar todas las operaciones y comprobaciones de cálculo que requerían los ingenieros aeronáuticos. Ese era un trabajo silencioso que las mujeres hacían sin preguntar nada.

Pero Katherine no se conformó sólo con hacer el trabajo. Empezó a plantear preguntas como “por qué”, “para qué”, “cómo”, “por qué no” y pidió poder ir a las reuniones de los ingenieros para poder discutir esas cuestiones con ellos. Le contestaron que eso no era común, a lo que ella preguntó si estaba prohibido. La contestación fue que no, y fue así como Katherine Johnson empezó a ir a las reuniones.

Con el tiempo fue destacando no sólo por sus conocimientos sino también por sus capacidades de liderazgo. A pesar de las barreras iniciales que pudo sufrir al inicio de su carrera debido a que era mujer y afroamericana, poco a poco se fue ganando el reconocimiento de sus colegas.

En los años 60, sus análisis de datos hicieron que la misión Freedon 7 con Alan Shepard fuera un triunfo. Para el segundo vuelo tripulado en 1962 a bordo del Friendship 7, el propio piloto, John Glenn exigió que Katherine Johnson revisara los datos del ordenador IBM 7090. “Si ella dice que los datos son buenos, entonces estoy listo para partir”, dijo.

También colaboró en las misiones Apolo que llevaron al hombre a la Luna, concretamente en el aterrizaje del Apolo 11 en el satélite. Johnson se aseguró de calcular cuándo el módulo Eagle, del que saldrían los astronautas, debía abandonar la Luna para coincidir con la órbita del Columbia y así acoplarse a él y regresar a la Tierra.

En una entrevista para la NASA Katherine Johnson habló de esto: ”Había hecho los cálculos y sabía que eran correctos, pero era como conducir esta mañana, podía pasar cualquier cosa”, comentó tiempo después. Murió a los 101 años en febrero de 2020.

Fuente: Elaboración propia

Doctor Fisión

Doctor Fision

Divulgador científico especialista en física y astrofísica, y apasionado de la ciencia en general. Autor del bestseller "El Universo Explicado" y de "La Nueva Carrera Espacial". Tiene más de 3 millones de seguidores en redes sociales.

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