¿De dónde proceden los géiseres de la luna Encélado?

Encélado, una luna helada de Saturno, posee unos espectaculares géiseres que arrojan agua al espacio.

Se daba por sentado que tales géiseres provenían de un profundo océano subsuperficial, pero un nuevo estudio lo pone ahora en duda. Los géiseres de Encélado parecen surgir de unas estrías superficiales llamadas "rayas de tigre". Hasta ahora se pensaba que estas estrías debían de ser geológicamente similares a las grandes cordilleras y zonas de subducción de la Tierra, donde se forman volcanes. Por tanto, estos géiseres parecían estar conectados directamente con el profundo océano subsuperficial. Sin embargo, es todavía un misterio cómo se mantiene líquida el agua en ese océano. Existe la posibilidad de que los géiseres de Encélado no surjan directamente del océano, sino que podrían estar creados en bolsas de agua fangosa sobre la corteza helada.

 Encélado, una luna helada de Saturno, posee unos espectaculares géiseres que arrojan agua al espacio. Se daba por sentado que tales géiseres provenían de un profundo océano subsuperficial, pero un nuevo estudio lo pone ahora en duda.

Encélado es uno de los cuerpos más interesantes del sistema solar. Su superficie es de gran riqueza, con zonas antiguas repletas de cráteres y otros terrenos más jóvenes renovados por la actividad tectónica. Pero lo que resulta más sorprendente de este pequeño mundo son los más de cien géiseres que, en la zona de su polo sur, arrojan vapor de agua al espacio. y todo esto en un cuerpo celeste 7 veces más pequeño que nuestra Luna, es decir de solo 500 kilómetros de diámetro.

La sonda espacial Cassini, hizo el descubrimiento de estos géiseres en el 2005, cuando sobrevoló la pequeña luna. Desde entonces, los astrónomos han averiguado que, además de agua, tales penachos también contienen partículas de hielo, cristales de sal común, amoníaco e incluso algunos compuestos orgánicos.

Desde hace dos décadas se estudia la estructura de esta luna, y gracias a las investigaciones se ha determinado que su superficie es una gruesa corteza helada de unos 30 a 40 kilómetros de espesor, bajo la que se esconde un océano líquido que puede tener entre 10 y 30 kilómetros de profundidad y, finalmente, un núcleo rocoso.

Los géiseres de Encélado parecen surgir de unas estrías superficiales llamadas "rayas de tigre". Hasta ahora se pensaba que estas estrías debían de ser geológicamente similares a las grandes cordilleras y zonas de subducción de la Tierra, donde se forman volcanes. Por tanto, estos géiseres parecían estar conectados directamente con el profundo océano subsuperficial.

 

Las fricciones debidas a pequeños terremotos, o la actividad tectónica en la superficie de la pequeña luna, podrían derretir parte del hielo en la superficie y crear las fisuras en forma de estrías desde las que emergieron los géiseres transportando el agua desde el océano al espacio.

Sin embargo, es todavía un misterio cómo se mantiene líquida el agua en ese océano, y cuál es el mecanismo por el que está relativamente tibia. Quizás la fuente de energía se encuentre en las intensas fuerzas de marea debidas a la atracción gravitatoria del gigante Saturno.

Suponen que este océano líquido debe de ser rico en sales, y que ofrece unas condiciones que parecen muy idóneas para la emergencia de vida. Junto con las lunas de Júpiter Ganímedes y Europa, que también contienen grandes océanos bajo sus superficies, el océano de Encélado es uno de los lugares más interesantes para la búsqueda de vida extraterrestre en nuestro sistema solar.

Hasta ahora se pensaba que el estudio de la composición química de los géiseres revelaría la composición del océano al que parecían estar conectados directamente, pudiendo ofrecer así alguna pista sobre la posible existencia de vida.

Los científicos planetarios Colin Meyer y Jacob Buffo, del Dartmouth College, de New Hampshire, EE.UU, se dedican a estudiar y a realizar modelos numéricos para simular el comportamiento de los hielos y los mares polares terrestres y los de las lunas heladas del sistema solar.

En una reunión reciente de la Unión Americana de Geofísica, un equipo coordinado por estos investigadores presentó unas simulaciones que muestran la posibilidad de que los géiseres de Encélado no surjan directamente del océano, sino que podrían estar creados en bolsas de agua fangosa sobre la corteza helada. Y los procesos químicos que tengan lugar en la papilla húmeda de estos charcos podrían no ser los mismos que los del océano líquido mucho más profundo.

Este trabajo constituye por tanto una seria advertencia con vistas a las conclusiones que se puedan extraer de las propiedades de los géiseres. Parece ahora posible que estas propiedades, después de todo, no fueran idénticas a las del profundo océano de Encélado. Y esto es algo que habrá que tener muy en cuenta en el diseño de las numerosas misiones espaciales que se encuentran bajo estudio en diferentes agencias espaciales, como la norteamericana NASA y la europea ESA.

La esperanza de que tomando muestras del agua eyectada por los géiseres bastase para revelar la composición química del océano, sin tener que perforar, puede que no esté completamente fundamentada. Si no se encontrasen señales de vida en los géiseres, esto no implicaría que no pudiesen encontrarse en el océano.

El trabajo de Meyer, Buffo y colaboradores titulado "A mushy source for the geysers of Enceladus" fue presentado en un congreso reciente de la Unión Americana de Geofísica celebrado en Nueva Orleans.

 

Referencia:

AGU Fall Meeting 2022. P31A-04 - A mushy source for the geysers of Enceladus(Press Release)

 

Doctor Fisión

Doctor Fision

Divulgador científico especialista en física y astrofísica, y apasionado de la ciencia en general. Autor del bestseller "El Universo Explicado" y de "La Nueva Carrera Espacial". Tiene más de 3 millones de seguidores en redes sociales.

Continúa leyendo