Cómo fue el impacto de Shoemaker Levy 9 detectado en Calar Alto

En julio de 1994, astrónomos de todo el mundo observaron con la respiración contenida cómo los fragmentos del cometa Shoemaker-Levy 9 se estrellaron contra el planeta Júpiter.

 

Este asteroide fue detectado por primera vez por El Observatorio Astronómico Hispano-Alemán de Calar Alto está situado en la Sierra de Los Filabres, norte de Almería (Andalucía, España). Es operado conjuntamente por la Junta de Andalucía y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC) en Granada, España.

La «joya de la corona» de Calar Alto es el telescopio de 3,5 metros de diámetro, una maravilla técnica de 270 toneladas –sólo en su parte móvil– capaz de apuntar a los dos extremos de una moneda de 50 céntimos a una distancia de más de 100 kilómetros. Aceituno pone un ejemplo para que cualquier neófito pueda entender la perfección de su calidad óptica.

Este potente telescopio fue el primero en el mundo en captar una imagen de uno de los eventos planetarios más importantes de la historia, la colisión del cometa Shoemaker-Levy 9 contra Júpiter.

Nunca antes los astrónomos habían podido observar el impacto de un cometa con un planeta ni hacerse una idea del potencial tan destructor que una colisión de tal magnitud podría ocasionar en caso de un posible impacto contra la Tierra. Todos los observatorios del mundo estuvieron pendientes de este evento único, acaecido entre el 16 y el 24 de julio de 1994.

Había expertos dentro de la comunidad científica que mantenían que la colisión iba a pasar casi desapercibida. El cometa se fragmentó en 23 trozos que impactaron sobre la atmósfera de Júpiter. «Fue espectacular. Casi nos caemos de la silla para ver cómo saturaba el detector. Casi nos da un infarto. Lo que ocurrió en la atmósfera fue prácticamente una explosión de los fragmentos», recuerda José Luis Ortiz, del IAA. Y fue desde Calar Alto (Almería) desde donde se lanzó la noticia al mundo de que se había detectado el impacto.

“Fue increíble verlo”, señaló en ese momento la Dra. Kelly Fast, una de las personas que observó el impacto, “Nunca antes alguien había presenciado tal evento de impacto, y mucho menos lo había estudiado. Para observar los impactos, se utilizaron telescopios terrestres de todo el mundo y naves espaciales como el Telescopio Espacial Hubble, de la NASA, e incluso el orbitador Galileo en ruta a Júpiter. El descubrimiento del cometa por Carolyn y Gene Shoemaker y David Levy nos proporcionó alrededor de un año para planificar nuestras observaciones”.

Los impactos demostraron ser impresionantes: los fragmentos (alrededor de 21 en total) se precipitaron en la atmósfera de Júpiter durante seis días. Cuando impactaron, viajaban a una velocidad de alrededor de 60 kilómetros por segundo, y calentaron la atmósfera hasta alcanzar al menos los 30 000 grados Celsius.

Al igual que la salpicadura que se produce al arrojar una roca a un estanque, los impactos crearon columnas gigantes de material de la atmósfera inferior de Júpiter, que se elevó hasta 3 000 kilómetros sobre las nubes, hasta la estratosfera.

Como consecuencia, la salpicadura creó una cicatriz en la atmósfera de Júpiter con nubes oscuras de escombros del impacto que se pudieron ver durante meses a medida que los vientos de Júpiter las dispersaba gradualmente.

Entonces, ¿qué pudieron aprender los científicos sobre Júpiter como resultado de los impactos? Por un lado, esas nubes oscuras de escombros de impacto actuaron como marcadores de los vientos en la estratosfera de Júpiter y, siguiendo su movimiento a lo largo del tiempo, los científicos pudieron medir esos vientos de gran altitud.

Cambios temporales en la aurora de Júpiter mostraron a los científicos que la magnetosfera de Júpiter estaba influenciada por partículas de los impactos.

“Asimismo”, señala la Dra. Fast, “todavía podemos ver cambios en la atmósfera de Júpiter, los cuales se produjeron como resultado de los impactos. Cuando los fragmentos de Shoemaker-Levy 9 se estrellaron contra Júpiter, depositaron sus propios compuestos químicos, los procesos del impacto produjeron algunos más, y otros fueron desenterrados de la atmósfera inferior. Algunas moléculas, como el amoníaco, fueron destruidas por la luz del Sol durante las semanas y los meses posteriores a los impactos, pero otras, como el cianuro de hidrógeno y el agua, todavía se ven en la actualidad”.

El cometa Shoemaker-Levy 9 demostró que todavía ocurren grandes impactos en el sistema solar, los cuales han sido un factor importante en el desarrollo de programas de la NASA destinados a abordar el riesgo de impacto contra la Tierra. Desde la ciencia relacionada con los cometas, hasta la ciencia vinculada con Júpiter y la ciencia asociada a los impactos, el legado de ese descubrimiento fortuito de Carolyn y Gene Shoemaker y David Levy continúa hasta nuestros días y se extiende hacia el futuro.

Elaboración propia

Doctor Fisión

Doctor Fision

Divulgador científico especialista en física y astrofísica, y apasionado de la ciencia en general. Autor del bestseller "El Universo Explicado" y de "La Nueva Carrera Espacial". Tiene más de 3 millones de seguidores en redes sociales.

Continúa leyendo