¿Cómo es un refugio nuclear?

Diversas situaciones mundiales en ocasiones nos hacen pensar en la necesidad de contar con un refugio nuclear, pero ¿cómo son en realidad?

El término nuclear sigue levantando muchas reticencias; a veces infundadas cuando se trata de la energía nuclear, otras, fundamentadas, como cuando hablamos de las amenazas asociadas a un conflicto bélico como la guerra de Ucrania. 

Diversas situaciones mundiales en ocasiones nos hacen pensar en la necesidad de contar con un refugio nuclear, es decir, tener cerca un espacio cerrado y confinado diseñado especialmente para protegernos de los desechos y la nube radiactiva resultantes de una explosión nuclear. Como los que  fueron construidos a manera de defensa civil durante la guerra fría.

En esta imagen un grupo de personas camina a través de una galería de acceso en Salina Turda, una antigua mina de sal convertida en atracción turística y ahora catalogada por las autoridades de emergencia como un posible refugio de defensa civil en Turda, en el centro de Rumania. 

Los combates militares alrededor de las plantas de energía nuclear de Ucrania y las amenazas de Rusia de usar armas nucleares han vuelto a despertar los temores nucleares en Europa. Esto se siente especialmente en países cercanos a Ucrania como Polonia, donde el gobierno ordenó realizar un inventario de los refugios del país como medida de precaución.

Ahora bien, conociendo el mundo en que vivimos surge una interesante pregunta:  ¿cómo han sido construidos hasta ahora los refugios nucleares o bunkers? 

En este particular se han encontrado muchas publicaciones con información específica sobre la construcción de los búnkers, pero sí existen algunas menciones a normas básicas. Por ejemplo, en ellas se establecen unos parámetros que relacionan el espesor de los muros con el peso de la bomba capaz de soportar (12 cm - 300 kg).  

Un análisis realizado a 42 construcciones anti ataque nuclear ha permitido extraer unos patrones y características comunes sobre forma, materiales y ubicación.

La mayoría de estas construcciones son fortines de pequeño tamaño. En ellas predominan las formas redondeadas, tanto en la volumetría general como en las aristas. La cubierta,  también con forma redondeada aportaba resistencia  y facilitaba el desagüe del agua.

Cuando el acceso al búnker es mediante un túnel, en él encontramos, al menos, una pequeña ventana cuadrada para la ventilación e iluminación.

El material más utilizado para la construcción de los búnkers analizados es el hormigón armado.  En la realización del encofrado  predomina el uso de tablones de madera colocados en horizontal. En las zonas curvas se colocaron listones en vertical. La madera también era utilizada para mobiliario y carpinterías interiores.

El revestimiento es una herramienta de camuflaje. Por ello, a los búnkers ubicados en la arena  se les aplicaba un revoco exterior (muros y cubierta) utilizando la arena como árido. En cambio, los búnkers en zonas rocosas están recubiertos de piedras desiguales extraídas del entorno.

La cerámica está presente en la construcción de los búnkers en forma de ladrillos macizos. Estos se utilizaban como elementos auxiliares: para la formación de dinteles de ventanas o en uniones entre forjado-cubierta.​

Los búnkers a  nivel de mar, siempre con ventanas orientadas al mar,  tienen una visión completa de las poblaciones a las que pertenecían y preferiblemente el puerto en una sola dirección. Es decir, siempre estaban ubicados en un extremo, nunca en medio ya que implicaría vigilar en dos direcciones.

​Basándonos en la historia podríamos concluir que un buen refugio nuclear está fabricado a gran profundidad, redondo, en hormigón y metal, entonces surge la pregunta, ¿a qué profundidad debe ser construido el bunker?,  David Monteyne, profesor asociado de historia de la arquitectura en la Universidad de Calgary en Canadá afirma que “Para responder a esta pregunta, tienes que distinguir entre el refugio antiaéreo y el refugio antiaéreo”, dijo Monteyne. “El refugio antiaéreo tiene que proteger contra más cosas… efectos de explosión, fuego y cosas así. Mientras que un refugio nuclear solo está hecho para proteger de la radiación. Por lo tanto, diseñar un refugio contra la lluvia radiactiva no es diferente en cierto modo a diseñar una protección contra el sol, otra forma de radiación”.

Si bien los refugios antiaéreos generalmente se colocan bajo tierra, un refugio nuclear puede estar en cualquier lugar, si cumple con las condiciones adecuadas.

“En teoría”, dijo Monteyne, “un refugio nuclear podría estar en un rascacielos de cristal”.

En última instancia, determinar la seguridad del diseño de un refugio antinuclear tiene poco que ver con la profundidad en particular, pero tiene mucho que ver con las matemáticas y la masa.

“Es una ecuación de masa y distancia”, dijo David Monteyne. “Entonces, desea suficiente masa entre usted y la radiación, y desea suficiente distancia, o alguna combinación de los dos”.

En resumen: un refugio antinuclear no tiene que ser subterráneo en absoluto, y determinar la seguridad en lo que respecta a la radiación depende del tipo de radiación, la distancia a la que se encuentre de su fuente y el blindaje que utilice. 

Debido a que la tierra es barata, un búnker subterráneo puede ser la opción más económica para construir un refugio seguro contra lluvia radiactiva, siempre y cuando su suministro de aire no esté contaminado también.

Doctor Fisión

Doctor Fision

Divulgador científico especialista en física y astrofísica, y apasionado de la ciencia en general. Autor del bestseller "El Universo Explicado" y de "La Nueva Carrera Espacial". Tiene más de 3 millones de seguidores en redes sociales.

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