¿Cómo afectarán al medio ambiente las fugas de Nord Stream?

La fuga de metano de los gasoductos de Nord Stream, en Dinamarca, ha causado un gran revuelo por los diferentes riesgos que puede conllevar. Pero, ¿cuáles pueden ser realmente esas consecuencias para el medio ambiente?

La fuga de metano de los gasoductos de Nord Stream, en Dinamarca, ha causado un gran revuelo, tanto por sus consecuencias ambientales como por las económicas. El metano, un potente gas de efecto invernadero, está saliendo a la atmósfera, tras las fugas en gasoductos del mar Báltico. Se estima que estas fugas provocarán emisiones tóxicas por el equivalente de 7,5 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2).

El lunes 26 de septiembre, se informó de importantes fugas en los gasoductos Nord Stream 1 y 2, que liberan enormes cantidades de gas en el mar Báltico a la atmósfera. Las imágenes muestran la superficie del mar hirviendo, mientras el gas continúa saliendo de las tuberías a 80-110 metros bajo el nivel del mar. El impacto a largo plazo de la explosión es aún difícil de cuantificar

De momento, se ha observado la formación de géiseres que evidencian la liberación de esas columnas de gas que podrían atrapar a los peces y afectar a su respiración. 

"La magnitud de las explosiones fue medida respectivamente a 2,3 y 2,1 en la escala de Richter, es decir, probablemente el equivalente a una carga explosiva de cientos de kilos", informaron los dos países escandinavos en un comunicado al Consejo de Seguridad de la ONU.

Las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente alemán informaron que, las fugas en el gasoducto Nord Stream no suponen ninguna amenaza grave para el medio ambiente marino del mar Báltico. Según los expertos, sin embargo, el impacto climático a largo plazo de las emisiones será considerable.

"El efecto más directo de estas fugas de gas en el clima es la dosis adicional de metano que se lanza a la atmósfera, un potente gas de efecto invernaderoʺ, declaró Dave Reay, director ejecutivo del Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Edimburgo. 

ʺSe trata de una pequeña burbuja en el océano, comparada con las enormes cantidades de metano que se emiten a diario, en todo el mundo, a causa de actividades como la extracción de petróleo, la minería de carbón y la fracturación hidráulicaʺ, añadió.  No obstante, todavía se desconoce la magnitud exacta de las fugas de gas del Nord Stream.

El metano es el principal componente del gas natural y es mucho más dañino que el dióxido de carbono, el mayor responsable del cambio climático. La única razón por la que el metano no es el mayor factor que contribuye al calentamiento global, es porque existe en menor cantidad que el CO2. 

Las investigaciones han descubierto, además, que las emisiones de metano son 80 veces peores que las de dióxido de carbono en una escala de 20 años y ya son responsables de aproximadamente el 30% del calentamiento global.

Los gases de efecto invernadero, como el metano, actúan como una manta que aísla a la Tierra. Absorben la energía y reducen la velocidad con la que el calor abandona el planeta, lo que se conoce como efecto invernadero. 

Durante siglos, el efecto invernadero se ha producido de forma orgánica debido a la liberación natural de metano y dióxido de carbono, por parte de plantas, animales y zonas húmedas. Sin embargo, la actividad humana de los últimos 150 años ha provocado un enorme aumento de las emisiones artificiales de gases de efecto invernadero, lo que ha hecho que la temperatura global se dispare a un ritmo alarmante.  

Los líderes mundiales han reconocido que reducir las emisiones de metano es vital para limitar el calentamiento global. En la conferencia climática mundial de la ONU COP26, celebrada a finales del año pasado, más de 100 países se comprometieron a reducir las emisiones de metano en un 30% para 2030. 

Los expertos se lanzaron a advertir que este gas puede alterar las proporciones de oxígeno en el agua, afectando gravemente a la vida marina. Y es que las especies que viven en este tipo de ecosistemas solo están adaptadas a las cantidades de metano que pueden liberar los microorganismos marinos. Si estas son mucho más elevadas, su supervivencia se hace más complicada.

Afortunadamente, los microorganismos podrían jugar un papel decisivo también tras la explosión de Nord Stream. Esto es así porque ellos pueden procesar parte del metano liberado, evitando que se llegue a disolver en el mar o que llegue a la superficie. Y también que, una vez ahí, pase a la atmósfera. De momento no podremos saber hasta qué punto han sido de ayuda, pero seguro que marcan algo de diferencia. Ojalá fuese suficiente. Sin embargo, parece claro que, tras lo ocurrido en este gasoducto, las consecuencias económicas no van a ser lo único de lo que tengamos que preocuparnos.

Doctor Fisión

Doctor Fision

Divulgador científico especialista en física y astrofísica, y apasionado de la ciencia en general. Autor del bestseller "El Universo Explicado" y de "La Nueva Carrera Espacial". Tiene más de 3 millones de seguidores en redes sociales.

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