¿Qué es la mecanofilia?

Aunque existen algunas más excéntricas que otras, hay tendencias sexuales para todos los gustos y colores. La mecanofilia es un tipo de parafilia en la que se siente una gran atracción sexual hacia las máquinas, sobre todo hacia los coches o vehículos de cuatro ruedas.

Aunque existen algunas más excéntricas que otras, hay tendencias sexuales para todos los gustos y colores. La mecanofilia es un tipo de parafilia en la que se siente una gran atracción sexual hacia las máquinas, sobre todo hacia los coches o vehículos de cuatro ruedas.

La diferencia reside en que lo que les atrae no es mantener relaciones sexuales en el vehículo, dentro o fuera de él, sino que lo que les excita es la sexualización de la máquina, los encuentros sexuales con personas son dramáticamente descartados. Todos aquellos que sufren de mecanofilia se sienten tremendamente atraídos (incluso llegan a tener sentimientos de amor) por cualquier dispositivo de origen mecánico, ya sean grandes, como un avión o un helicóptero, medianos como una bicicleta o un robot, o pequeños, como una batidora o una tostadora.

Un fetiche se puede describir simplemente como "la necesidad de un objeto, parte del cuerpo o actividad para la excitación sexual". Y siempre hay quienes simplemente no pueden evitar llevar sus fetiches de lo habitual a lo francamente extraño y perturbador.

Un caso que se hizo bastante famoso fue el de Edward Smith, un hombre cuyo fetiche eran los coches precisamente. Sentía pasión exacerbada por los automóviles. Smith afirmó haber tenido relaciones sexuales con más de 1.000 vehículos. El universo fetiche no conoce límites.

Esta atracción sexual y afectiva hacia las máquinas conforma una de las parafilias menos conocidas que existen.

 

Otras parafilias insólitas:

 


Urofilia

La urofilia, también conocida como urolagnia, es la excitación sexual por la orina. Esta parafilia puede manifestarse en excitación por orinar o por que le orinen; también podría formar parte de fantasías sadomasoquistas de humillación.

 

Eproctofilia

No es ningún misterio que todos nos tiramos pedos, cuescos o ventosidades: hombres, mujeres, niños, animales. Algunos son ruidosos, otros silenciosos, algunos huelen mal y otros no tanto. Se trata de una función corporal natural, pero lo que no es tan natural es obtener placer sexual gracias a ellos. Pero esto es precisamente lo que ocurre si eres un eproctófilo. Fantasean con las flatulencias, siendo el humilde receptor de malos olores de su pareja o amante.

 


Plushofilia

Hablamos ahora de peluches. Es el interés sexual por los animales de peluche. No debe confundirse con los furries (personas a las que les gustan los animales antropomórficos), ya que el interés sexual de los que padecen plushofilia está directamente relacionado con la versión peluche, aunque los entusiastas dicen que hay cierta superposición entre los dos grupos.

 


Bestialismo

Básicamente es la práctica sexual de un ser humano con un animal. En esta parafilia, los animales son la parte fundamental de las fantasías sexuales y la necesidad para la consecución del orgasmo.

 


Dacrifilia

Las lágrimas encienden la pasión sexual de las personas con dacrifilia, también conocida como dacrilagnia. Algunos dacrifílicos son sádicos sexuales que se excitan enormemente al humillar a alguien que sucumbe al llanto. Otros simplemente encuentran excitante la vista o el sonido del llanto, o encuentran atractivo la liberación emocional y el consuelo. Es una parafilia bastante inusual, por lo menos para los varones.

 

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Sarah Romero

Sarah Romero

Fagocito ciencia ficción en todas sus formas. Fan incondicional de Daneel Olivaw y, cuando puedo, terraformo el planeta rojo o cazo cylons. Hasta que viva en Marte puedes localizarme por aquí.

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