¿Por qué unas personas flotan mejor que otras?

Si te has preguntado alguna vez por qué algunas personas se hunden y otras flotan... Pista: la densidad es la clave.

Siempre conviene recordar a los clásicos. El principio de Arquímedes reza: "Un cuerpo sumergido total o parcialmente en un fluido en reposo recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del fluido que desaloja".

 

El elemento determinante para que dicho empuje venza a la fuerza de gravedad es la densidad: si la del objeto es menor que la del líquido, flotará. Por eso lo hace la madera, pero no el plomo. Como en el caso del agua y el ser humano están prácticamente empatados, la capacidad para sostenernos en la superficie acuática dependerá de pequeños detalles.

 


En primer lugar, hay diferencias de sexo. Por término general, los hombres acumulan menos grasa y eso limita su potencial de flotabilidad. Por el mismo motivo, o sea, la escasa presencia de lípidos, los niños y los adolescentes tendrían más problemas para no hundirse.

 

Y quizá esto también sirva para explicar, en parte, por qué hay tan pocos nadadores de raza negra, cuya constitución presenta más volumen óseo y muscular que la de los blancos. Por último, también hay que tener en cuenta el factor psicológico: una persona que no sabe nadar y se pone nerviosa, puede acabar tragando agua y hundiéndose debido a sus movimientos descontrolados.

 

En resumen, tu capacidad para flotar está determinada por la composición de tu cuerpo. En otras palabras, si eres delgado y musculoso y tienes un porcentaje de grasa corporal bajo o incluso normal, lo más probable es que te hundas. Si tienes un mayor porcentaje de grasa corporal, entonces es más que probable que flotes.

¿Por qué las cosas flotan en el agua?

 

Los objetos están formados por moléculas muy pequeñas. Las moléculas se pueden empaquetar juntas, como en una roca o más, como en el plástico de burbujas. El posicionamiento de las moléculas afecta la densidad de un objeto. Los objetos con moléculas muy compactas son más densos que aquellos en los que las moléculas están dispersas.

La densidad juega un papel importante en por qué algunas cosas flotan y otras se hunden. Los objetos más densos que el agua se hunden y los menos densos flotan.

Los objetos como monedas, rocas y canicas son más densos que el agua, así que, irremediablemente, se hundirán. Otros objetos como las manzanas, la madera y las esponjas son menos densos que el agua, así que flotarán. Muchas cosas huecas como botellas vacías, pelotas y globos también flotarán. Esto es porque el aire es menos denso que el agua. Esta es una de las razones por las que los grandes barcos pueden flotar, aunque sean muy pesados. Dentro de un barco, hay un montón de espacio hueco lleno solo de aire. Pero eso no es todo: la forma también importa.

El exterior de un objeto, la superficie, es clave. Cuanta más superficie esté tocando el agua, el objeto será más flotante, lo que significa que flota mejor. Cuando un objeto flota, empuja el agua fuera del camino, es lo que llamamos desplazamiento. Pero lo cierto es que el agua empuja hacia atrás, así que, cuanta más superficie tiene un objeto, más agua retrocede contra él, lo que ayuda a que este flote. Esa es otra razón por la que incluso los barcos grandes no se hunden si tienen la forma correcta.

 

¿Alguna vez has notado que cuando te metes en una bañera, el nivel del agua aumenta? Esto es porque tu cuerpo desplaza (mueve) el agua.

 

 

Continúa leyendo