¿Por qué nos damos atracones de series?

Cuando hacemos un maratón de series nuestro cerebro genera dopamina, pero hay que tener cuidado…

¿Te has enganchado a alguna  serie últimamente? ¿Cuántos capítulos has visto de un golpe? La generalización de las nuevas plataformas multimedia ha terminado con el tipo de consumo televisivo al que estábamos acostumbrados: se acabó eso de tener que esperar una semana entera para ver el siguiente capítulo, ahora podemos ver varios, o incluso una temporada entera, de una sentada.

 Netflix ya ha acuñado un nuevo término: binger-racer (algo así como corredor compulsivo), que se refiere a ese tipo de adicto extremo que es capaz de pasar noches en vela viendo un capítulo detrás de otro. Hablamos de fans auténticos que compiten para terminarse una temporada completa dentro de las 24 horas siguientes a su lanzamiento. La plataforma afirma tener cerca de 8,4 millones de usuarios con este perfil, y la cifra se ha multiplicado por veinte entre 2013 y 2016.

No cabe duda: ver series es una forma de escapar de las preocupaciones cotidianas, como así lo expresaron el 76% de las personas encuestadas por Netflix para un estudio sobre los hábitos de consumo de la plataforma. Nos hace sentir bien, y la posibilidad de elegir qué, cuánto y cuándo vemos una serie nos abre muchas posibilidades frente a los encorsetados programas de la televisión convencional.

A nivel cerebral, ‘engancharnos’ a una serie activa los circuitos de recompensa y de obtención de placer. El hecho de tener disponibles varios capítulos de golpe “ayuda a que nuestro sistema nervioso del refuerzo, que tolera mal la demora, se active, y hace que la persona pueda engancharse con mayor facilidad”, explica Diego Redolar, neurocientífico y profesor de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC). Un estudio de Netflix corrobora este tipo de consumo: sus miembros prefieren ver una temporada entera -de media en una semana- que, por ejemplo, un episodio por semana. “Ante una maratón de series el cerebro genera dopamina, una señal química relacionada con el placer”, confirma Redolar.

Una estrategia muy cuidada

Está claro, las plataformas de streaming tienen detrás una cuidadosa estrategia de marketing: saben qué darnos y cómo dárnoslo para convertirnos en serie-adictos y fidelizarnos. Por ejemplo, los grandes lanzamientos casi siempre son los viernes, y se ponen a disposición del usuario varios capítulos o incluso toda la temporada. “El objetivo es claro: generar la necesidad de consumirlo lo antes posible, preferiblemente ese fin de semana”, explica Elena Neira, profesora de Ciencias de la Información y la Comunicación de la UOC.

Según Netflix, las series de ficción, terror y suspense son las más propensas a ser consumidas de una sola vez. “Por su propia estructura narrativa facilitan la inmersión-evasión del espectador”, considera Neira. Además, los capítulos siempre dejan cosas en el aire, nuevas historias que nos dejan con la intriga. “Las series que generan más expectación hacen que la persona tienda a consumir más episodios seguidos”, explica Redolar.

“En estas plataformas se miran más series porque garantizan más horas de ocio que las películas, una gratificación instantánea periódica y se crean audiencias más fidelizadas”, alerta Neira. 

Pero no te pases…

¿Alguna vez te ha sucedido que, después de terminar la última temporada de tu serie favorita, sientes una especie de bajón? ¿O que el hecho de no poder ver el próximo capítulo te genera ansiedad y te impide concentrarte en otras tareas de tu vida cotidiana? La dopamina, ese neurotransmisor del que hablábamos antes, se libera cuando sentimos placer, ya sea con actividades inocentes como escuchar música o comer chocolate, como con otras más peligrosas como la cocaína, el alcohol o la marihuana. Ya lo sabemos, hay una delgada línea entre el placer inofensivo y las adicciones serias.

“Hay estudios que alertan sobre el detrimento cognitivo y psicológico que puede provocar la inmersión que generan los maratones de series.  Pueden derivar en aislamiento y hasta en devaluación de las experiencias personales diarias”, explica Neira.

Según Redolar, algunos informes han sugerido que después de darse un atracón de series, las personas pueden sentirse físicamente exhaustas y con un estado de ánimo emocionalmente bajo. En esta línea, algunos usuarios afirman que una vez finalizada la serie sienten un vacío como resultado de este fenómeno de inmersión-evasión. “Se podría asimilar en cierta medida a las consecuencias conductuales del consumo de algunas sustancias de abuso”, alerta Redolar.   

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