¿Un muerto puede resucitar?

No. Una vez que las funciones vitales han cesado definitivamente, resulta imposible devolver la vida al finado. Antiguamente, los galenos no disponían de los medios técnicos para constatar el fallecimiento de un paciente, lo que llevaba a errores tan gravísimos como enterrar a gente viva. Al desenterrar más tarde sus restos, aparecían los esqueletos con posturas de pánico. De hecho, el miedo a ser sepultados en muerte aparente fue uno de los temores más comunes de los últimos siglos y había gente que en su testamento especificaba que se tomaran medidas contundentes para confirmar el óbito. En la actualidad, el diagnóstico y certificación de la muerte sigue un protocolo en el que se verifica el cese de actividad cardiopulmonar y neuronal. No hay lugar a errores.

 

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