¿Se puede reducir la cabeza?

Los indios jíbaros de Sudamérica realizan un arte de momificación que consiste en reducir las cabezas de sus enemigos hasta el tamaño de un puño. A estos trofeos de guerra los llaman tzantzas. En realidad, los jíbaros no encogen la cabeza entera, ya que los huesos no pueden menguar de tamaño. Por tanto, lo primero es deshuesar la cabeza y quedarse con la piel. Ésta se cuece con un preparado de hierbas, cortezas ricas en taninos y jugos astringentes extraídos de una liana. Luego, la piel ya curtida se ahuma y se mete dentro de ella una piedra caliente, para planchar el rostro. Los espacios libres se van rellenando con tierra también caliente, para que se encoja la piel.

 

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