¿Se puede hacer el amor dormido?

Según el psicólogo estadounidense Michael Mangan, la sexsomnia es más común de lo que se cree y afecta al 10% de las personas con parasomnia.

El sexo es un acto natural y que cada vez está más fuera de ese cascarón tabú en el que la sociedad lo encorsetó. La nueva perspectiva que se tiene del acto sexual intenta normalizarlo en su conjunto, tanto lo bueno como lo malo. Uno de los comportamientos más curiosos que existen en torno al sexo es la sexsomnia o sonambulismo sexual, un trastorno del sueño que puede llevar a situaciones comprometedoras o incómodas.

La sexsomnia es una parasomnia (trastorno del sueño) que se caracteriza por el deseo inconsciente de mantener relaciones sexuales mientras se está dormido. Aunque es más común de lo que podría parecer, se presenta solamente en un 10% de los casos de personas que padecen trastornos del sueño, por lo que sigue siendo un comportamiento bastante minoritario. La sexsomnia provoca que la persona afectada presente comportamientos de distinta índole sexual mientras duerme, pudiendo ir estos desde gemidos o sonidos sexuales hasta la masturbación o el coito. Al tratarse de una variante del sonambulismo, la persona afectada no es consciente de sus actos ni suele recordar nada al día siguiente. Este comportamiento es más común en personas que padecieron sonambulismo o terrores nocturnos en su infancia y juventud.

Los últimos estudios sitúan esta parasomnia dentro de la fase no REM del sueño, cuando se produce un bloqueo sensorial y el sistema nervioso se aísla de los estímulos externos pero la atonía (relajación) muscular aún no es completa. Es precisamente esta situación la que permite que se produzcan los comportamientos sonámbulos, que son respuestas musculares y físicas pero no mentales.

Según el psicólogo estadounidense Michael Mangan, la sexsomnia es más común de lo que se cree y su creciente visibilidad ha hecho que incluso surjan foros especializados en internet (sleepsex.org). En ella, los afectados son invitados a contar sus experiencias sobre este curioso comportamiento para darlo a conocer y concienciar a posibles afectados de la existencia de este trastorno del sueño y de los posibles tratamientos que existen. El contacto con profesionales o pruebas como la polisomnografía, que registra la actividad cerebral y el movimiento ocular para detectar trastornos del sueño, son algunos mecanismos eficaces para confirmar la presencia de esta parasomnia. Una vez confirmado, existen terapias especializadas y medicamentos para controlarla.

Resulta natural pensar que la primera persona que se percatará de este trastorno será quien viva con el sexsomne, sea su pareja o no. Este comportamiento puede no suponer ningún problema para el afectado y las personas que vivan con él, e incluso algunas mujeres han admitido que el “sexo dormido” con su pareja es mejor que cuando están despiertos, pero es un trastorno que debe ser vigilado. En 2012, por ejemplo, un hombre británico fue acusado de violar a una joven que dormía en su casa y absuelto más tarde cuando el jurado reconoció su situación como sexsomne.

La sexsomnia es un comportamiento minoritario que sigue siendo estudiado y del que se han incrementado enormemente los conocimientos en los últimos años, consiguiendo que muchas personas que lo padecían comprendan que se trata de un trastorno del sueño y que, aquellos que lo desean, puedan tomar medidas para controlarlo.

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