¿Puede una araña parecerse a una hormiga?

El mundo de los insectos esconde tantos enigmas que lo que parece una cosa puede ser otra distinta.

Uno de los trucos que utilizan muchos insectos para sobrevivir es el de hacerse pasar por otros completamente distintos a ellos. Este ejemplar de la foto parece una hormiga. Pero no lo es, se trata de una araña. Hay arácnidos, como la Myrmarachne formicaria, que  han mimetizado su cuerpo hasta conseguir un parecido casi perfecto con las hormigas. Esta modificación ha supuesto para ellas un reto adaptativo, puesto que el cuerpo de los arácnidos está dividido en cefalotórax y abdomen, poseen cuatro pares de patas en vez de tres y carecen de antenas. Para parecerse a una hormiga han modelado su cuerpo, por lo que aparentan tener más cabeza y un tórax independiente. En el caso de las patas, han resuelto el problema usando el primer par como antenas. El motivo de esta adaptación mimética parece deberse a la depredación que los arácnidos ejercen sobre las larvas de las hormigas en el interior de los hormigueros.


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