¿Puede alguien morirse de insomnio?

Peter Tripp, un locutor de Nueva York, decidió en 1959 mantenerse despierto todo el tiempo que pudiera. Pasadas cuatro noches, comenzó a tener serios problemas de memoria y de orientación, y a sufrir alucinaciones. La irritación y la fatiga también se apoderaron del locutor.

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