¿Por qué son tan caros los dentistas?

¿Por qué son tan caros los dentistas?
Los sofisticados materiales y la infraestructura de las clínicas dentales son carísimos: por ejemplo, un sillón de dentista cuesta de media 30.000 euros. A esto hay que añadir la mano de obra y otras variables que encarecen las consultas. En un país donde el ciudadano está acostumbrado a la sanidad pública gratuita, los precios son determinantes para que casi la mitad de los españoles no acuda al dentista con la periodicidad recomendada, y cuando lo hace es porque ya se ha presentado un problema doloroso, según revela una reciente encuesta.

Los expertos creen que los precios bajarían si todos pasáramos de forma habitual revisiones periódicas, pues se evitarían muchas intervenciones costosas. Es lo que los dentistas llaman el "síndrome del diente tratado": una pequeña caries conlleva un empaste o una endodoncia que puede acabar siendo una corona, un puente o incluso un implante por la caída de la pieza original. Cada uno de estos pasos origina un desembolso cada vez mayor que se podía haber prevenido.

Eso no quita que a veces los precios sean abusivos, como demuestra un análisis detallado. La Federación de Consumidores en Acción (FACUA) ha detectado diferencias de hasta el 433% en las tarifas de 167 clínicas dentales de 17 ciudades españolas. Las intervenciones elegidas en la encuesta fueron las más habituales: empastes, limpiezas, extracciones y endodoncias. Barcelona, Las Palmas y Palma de Mallorca son las ciudades con los dentistas más caros, frente a Granada, Badajoz y Valencia, que tienen las tarifas más bajas. En las clínicas más baratas cuesta 30 euros un empaste; 24, una limpieza dental; 72, una endodoncia y 15, una extracción, mientras que las más caras facturan 105, 80, 270 y 80 euros respectivamente por los mismos servicios. ¡Y las diferencias en una misma ciudad alcanza el 289%!


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