¿Por qué poner la mano sobre la radio hace que la oigamos mejor?

En realidad, este fenómeno no se limita sólo a las manos. Las antenas son conductoras de electricidad, así que, en teoría, cualquier cosa capaz de transportar una corriente eléctrica podría comportarse como una antena. Nuestro organismo puede disipar una parte de la energía que incide sobre él, aunque de forma reducida. Cuando vuelve al receptor, la señal que ha sufrido la influencia de nuestro cuerpo se combina con la enviada por el transmisor, de forma que la recepción puede tanto mejorar como resultar distorsionada.

El fenómeno es más obvio cuando el tamaño de lo que dispersa la señal es comparable a la longitud de onda de ésta. Por ejemplo, los movimientos de las manos pueden influir en la recepción de las señales de VHF y UHF, pero apenas lo hacen si se trata de la AM, ya que su longitud de onda es de cientos de metros.

Etiquetas: física

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