¿Por qué el cangrejo ermitaño transporta siempre una concha?

¿Por qué el cangrejo ermitaño transporta siempre una concha?
A diferencia de otros cangrejos, el ermitaño carece de una coraza externa que lo proteja de eventuales peligros. Su exoesqueleto, o sea, el esqueleto externo, es muy blando. Para proteger su abdomen desnudo, este crustáceo ha ideado una estrategia insólita. Tras nacer, busca la concha de un molusco gasterópodo muerto y enrolla su abdomen dentro de la espiral. Con la ayuda de una pinza especial, que resulta de la modificación del último pleópodo -apéndice abdominal- del lado izquierdo, se agarra a la llamada columela central de la concha.

A medida que crece, el cangrejo ermitaño se ve en la necesidad de encontrar una concha más grande. Esto provoca continuas disputas entre los miembros vecinos, que luchan por hacerse con un nuevo refugio. Algunas especies terminan destruyendo la concha y se asocian directamente con los simbiontes que la recubren, como esponjas y algas calcáreas. Por último, cabe mencionar el caso de los litótidos, cangrejos ermitaños que viven sin protección abdominal escondidos en las rocas.



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