¿Por qué algunos líquidos son más fluidos que otros?

La respuesta está en las fuerzas que aparecen entre las moléculas del propio líquido y entre aquéllas y las del recipiente por donde se deslizan. Este tipo de rozamiento se llama viscosidad, que es la que también está detrás de la resistencia que ofrecen los líquidos en los que nos bañemos: cuesta más meterse en una piscina de sirope que en otra de alcohol. El porqué de la diferencia de viscosidad de uno y otro está en las propiedades intrínsecas de sus moléculas. Pero la viscosidad de un líquido no es siempre la misma, pues depende de su temperatura. Si, por ejemplo, calentamos la miel, la serviremos con más facilidad que si la sacamos directamente del frigorífico.


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