¿Por qué a veces nos ponemos tristes después de hacerlo?

La excitación y el orgasmo son provocados por impulsos nerviosos y sólo necesitan del deseo sexual. Pero hay sensaciones más sutiles causadas por la liberación en la sangre de sustancias, como la oxitocina, responsables o bien de la placidez, o bien del post coitum omne animal triste est, que decían los clásicos. Estas moléculas incitan a la búsqueda del cariño tras el sexo y la necesidad de abrazar al consorte. De ahí viene a veces el mal humor tras el orgasmo: hasta entonces hemos funcionado con deseo, ahora le tocaría el turno al amor... y eso no siempre es posible.



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