¿Por naturaleza somos cotillas o curiosos?

Según Andrew Monk, psicólogo de la Universidad de York, en Inglaterra, nuestro cerebro es curioso y está preparado para desentrañar los misterios que pueden ayudarnos a sobrevivir. Monk realizó un experimento para contestar a esta pregunta: ¿por qué nos violenta más escuchar a otra persona hablando por su móvil que asistir a un diálogo cara a cara? La respuesta es que nos molesta ser espectadores de una conversación en la que no oímos al otro interlocutor ni podemos participar. Si se tratara de simple cotilleo, argumenta el científico, nos irritarían por igual ambas situaciones.



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