¿Hay novelas escritas con sms?

Sí, y es todo un fenómeno en Japón, donde un público mayoritariamente adolescente y femenino devora las llamadas keitai shousetsu. En un principio, los autores, que suelen compartir edad e inquietudes culturales con sus lectores, envían sus microcapítulos a un servidor de internet, disponibles gratuitamente para quien quiera descargárselos. Pero ante la magnitud de la demanda, las editoriales decidieron poner los episodios juntos y publicarlos como libros convencionales de papel. Y sorpresa: en 2007, 5 de los 10 títulos más vendidos en el país del Sol Naciente eran relatos telefoneados, algunos con tiradas de más de 400.000 ejemplares.

Lo que no está claro es que vaya a surgir un Yukio Mishima del SMS, ya que ni sus argumentos -historietas sentimentales sobre el primer beso o el amor de verano- ni el lenguaje empleado manifiestan ninguna ambición artística. La generación del pulgar, como ya se conocen a los consumidores de esta fast food literaria, se encuentra cómoda con el vocablo abreviado y el emoticón.




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