¿Existió un Kraken gigantesco en los océanos del Triásico?

¿Existió un Kraken gigantesco en los océanos del Triásico?
Antes de que las ballenas poblaran los océanos, un animal monstruoso se deslizaba por los mares del mundo sembrando el terror. Al menos esa es la idea que defenderá hoy el paleontólogo estadounidense Mark McMenamin en el congreso anual de la Sociedad Americana de Geología (GSA por sus siglas en inglés).

A esa conclusión ha llegado tras examinar restos de icitosauriso de la especie Shonisaurus popularis, que medían unos 14 metros, y comprobar que los huesos de los cadáveres estaban extrañamente bien ordenados, quizás demasiado. Analizando los fósiles, McMenamin sostiene que los diferentes grados de grabado en los huesos sugieren que los Shonisaurs no murieron y fueron enterrados a la vez. También hay indicios de que los huesos fueron deliberadamente reorganizados, lo que le ha llegado a pensar en un depredador marino moderno que es conocido por su capacidad para la manipulación inteligente de restos de presas: el pulpo. "Creo que estos animales fueron capturados por un Kraken del Triásico y sus restos depositados tras ser devorados", explica el investigador, que asegura que aquel pulpo gigante habría hecho "huir hacia tierra firme al mismísimo capitán Nemo".

En el yacimiento de fósiles examinado por McMenamin, algunos de los discos vertebrales del Shonisaurus están dispuestos en curiosos patrones lineales con una regularidad casi geométrica. El Kraken al que se refiere McMenamin podría haber sido el invertebrado más inteligente que nunca haya existido, ya que sabía disponer los huesos como en un rompecabezas. Además, entre lo que el paleontólogo considera como "evidencias" de los ataques del kraken están muchas costillas rotas y el cuello torcido en los fósiles de Shonisaurus.

Según concluye en una nota de prensa la Sociedad Americana de Geología, aquel "asesinato" sería el "crimen perfecto", porque los pulpos del Triásico eran en su mayoría de cuerpo blando y no se fosilizaron bien. Solo partes de la boca son duras, y las posibilidades de los que se conserven cerca son muy reducidas. Esto significa que las pruebas del "asesino Kraken" son circunstanciales, lo que puede dejar a algunos científicos bastante escépticos. Pero McMenamin no está preocupado. "Estamos listos para esto - asegura -. Tenemos un caso muy bueno entre manos".

Etiquetas: dinosauriosfósiles

Continúa leyendo

COMENTARIOS