¿Cómo funciona un aerosol?

¿Cómo funciona un aerosol?
Fue en 1927 cuando Erik Rotheim mezcló productos activos con un gas a presión dentro de un recipiente hermético con una válvula. Al abrirla, el gas escapó violentamente y arrastró consigo las sustancias activas, que fueron pulverizadas.

El invento de este noruego supuso una revolución en la industria de los atomizadores, ya que hasta entonces éstos funcionaban de forma mecánica, bien presionando un botón con un dedo, bien apretando una perilla que impulsaba el líquido al exterior. La boca del recipiente contaba con una estrechez que atomizaba el producto.

Este sistema, que aún hoy se sigue utilizando, tiene el inconveniente de que hay que pulsar intermitentemente el botón o la perilla. Con el nuevo aerosol, sin embargo, esta molestia desaparece, pues basta mantener apretado el botón para que fluya el líquido. Además, los aerosoles tienen la ventaja de que difuminan mejor y en mayor cantidad el producto y de que siguen funcionando aunque el recipiente esté casi vacío.

Todos los aerosoles incluyen un gas presurizado para que se licúe y mezcle en la parte inferior del recipiente con la sustancia que se desea pulverizar. Cuando se aprieta el botón, se abre una válvula que deja escapar la mezcla presurizada y, cuando entra en contacto con la atmósfera, el gas licuado se torna gaseoso y la sustancia se fragmenta en diminutas gotas de unas micras de diámetro.



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