¿A todos nos asusta la oscuridad?

Conocido como "acluofobia" o "escotofobia", el miedo a la oscuridad es para algunos investigadores un mecanismo primigenio que heredamos de nuestros antepasados, que vivían aquellas noches sin luz en alerta constante. En los niños es algo común. Según dicen los psicólogos, la llegada de la noche rompe con un día placentero rodeado de afectos, y los pequeños ven el retiro a la soledad del dormitorio como un castigo. Este miedo se supera entre los 5 y 6 años. Cuando el temor continúa en la edad adulta, suele ir acompañado de experiencias e imágenes negativas asociadas a la oscuridad y vividas en la infancia.

Etiquetas: evolución

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