¿A qué se debe la tortícolis?

Este incómodo espasmo de los músculos del cuello, que obliga a mantenerlo torcido con la cabeza inmóvil, es molesto, pero no grave: ponerse una bufanda, tomar antiinflamatorios y hacer reposo resuelven el problema.

La causa más frecuente de la tortícolis es una mala postura durante el sueño, aunque el cansancio también cuenta. La fatiga puede inhibir la síntesis de colinesterasa, una enzima que desactiva la acetilcolina utilizada por las neuronas para comunicarse entre ellas y usada por los ligamentos motores de la médula espinal. El exceso de acetilcolina provoca una incesante actividad de los músculos que produce contracturas y dolores.

La tortícolis también puede manifestarse debido a esfuerzos, movimientos bruscos, frío, infecciones, artrosis cervical o hernias de disco. Hay que prestar atención en los niños: si el dolor está acompañado de fiebre y rigidez, puede ser un síntoma de meningitis.




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