¿Hay cazadores de tormentas en España?

La profesión de cazatormentas, popular gracias a películas como Twister, tiene mucho tirón en EE. UU. Pero, ¿existen estos profesionales en nuestro país?

CAZATORMENTAS

Pues sí, existe. En concreto hay dos individuos que trabajan sin descanso para atrapar este tipo de fenómenos meteorológicos violentos. Se trata de Joan Boscà y Toni Rubio. Son socios de la Asociación Valenciana de  Meteorología y han trabajado como cazatormentas profesionales desde mediados de 2017 para la empresa francesa Météorage.

Los responsables de esta compañía del país vecino necesitaban a dos personas que fueran capaces de calibrar su red de detección de  rayos en la península ibérica, y contrataron a Boscà y Rubio, que habían pasado varios años persiguiendo tormentas de manera aficionada –llevan desde 2004 juntos–. Para llevar a cabo su persecución, usan “una cámara de ultraprecisión similar a la del programa de TV El Hormiguero para grabar todo el proceso del rayo desde el primer milisegundo, un GPS para localizar el punto exacto, una antena de detección de radiación electromagnética y material para interconectarlo todo”, explican.

Conocer con precisión la dirección de caída y el lugar del impacto de un rayo es muy valioso para sectores muy diversos. “Por ejemplo, para diferentes averías, para el trabajo de las compañías de seguros, para los responsables de campos de golf, para la localización de rayos latentes o para acabar antes con los incendios forestales, entre otras utilidades”, añaden. Boscà y Rubio creen que probablemente Météorage no requerirá sus servicios este año, porque ya han llevado a cabo la calibración, “y pasa un tiempo hasta que hay que volver a hacerla”.

La cuestión económica es clave en esta actividad, que resulta en ocasiones bastante arriesgada y no está todo lo remunerada que debería. “Normalmente nos pagan entre 50 y 250 euros por  tormenta cazada, además de dietas y desplazamientos. Trabajar entre cuatro y cinco meses al año no da para vivir. Además es muy peligroso y requiere mucha experiencia”, destacan Boscà y Rubio. En Estados Unidos se cobra mucho más por realizar este trabajo. Según comenta esta pareja de expertos, “hay unos cincuenta profesionales que trabajan para diversas televisiones, organismos gubernamentales e incluso en el llamado turismo de tornados”, que atrae a bastantes viajeros curiosos al llamado Callejón de los Tornados o Tornado Alley, la extensa superficie de las llanuras del centro del país norteamericano que engloba los estados de Texas, Oklahoma, Kansas, Nebraska, Kentucky, Iowa, Minnesota, Dakota del Sur y Dakota del Norte. En cualquier caso, Boscà y Rubio aseguran que seguirán cazando tormentas, con o sin obligaciones empresariales.

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