¿A quién se considera el primer cazador de tormentas profesional?

El estadounidense David K. Hoadley, que en la actualidad tiene 81 años, ha presenciado un total de 200 tornados.

El primer cazador de tormentas reconocido de la historia es el estadounidense David K. Hoadley, fundador de la revista Storm Track. Su interés por este tipo de fenómenos meteorológicos despertó en él poco después de concluir sus estudios secundarios, en 1956, tras ser testigo de una tormenta eléctrica que causó muchos daños en la arboleda y las líneas eléctricas de su ciudad natal, Bismarck (Dakota del Norte).

A lo largo de su carrera como cazatormentas, Hoadley ha presenciado un total de 200 tornados y, en su persecución, tuvo que recorrer aproximadamente 1,2 millones de kilómetros. En la actualidad tiene 81 años.

En ocasiones, esta puede resultar una profesión muy peligrosa. Así, por ejemplo, unos de los cazadores de tormentas más famosos, Tim Samaras, científico estadounidense que dedicó su vida a documentar tornados –trabajó en Discovery, en el programa de televisión Cazatormentas–, perdió la vida, a los 55 años de edad, en mayo de 2013. Falleció junto a su hijo (de 24 años) y Carl Young (de 45), miembro de su equipo, cuando perseguían un tornado cerca de la ciudad de El Reno, en Oklahoma. Otras siete personas murieron debido a esa misma tormenta.

En Estados Unidos, la temporada alta de tornados tiene lugar en primavera, normalmente entre abril y junio. Entre las zonas más afectadas, y que por tanto reúnen a mayor número de cazadores, se encuentra el llamado Tornado Alley (en castellano, “Callejón de los tornados”), situado en la zona de las Grandes Llanuras de EE. UU., entre las Montañas Rocosas y los Montes Apalaches.

Hay profesionales que trabajan para la televisión y otros para organismos gubernamentales. Y, asimismo, está en auge el denominado turismo de tornados: a la zona que mencionábamos anteriormente acuden viajeros de todo el planeta cargados con sus cámaras de foto y de vídeo para intentar hacer una foto impactante con la que regresar a casa. Por en torno a 2.000 euros, pueden ir a la caza de un tornado acompañados de expertos.

En nuestro país también hay cazatormentas 

Joan Boscà y Toni Rubio son socios de la Asociación Valenciana de Meteorología y han trabajado como cazatormentas profesionales desde mediados del año 2017 para la empresa gala Météorage, que precisaba a dos personas para calibrar su red de detección de rayos en nuestro país. Llevaban desde 2004 persiguiendo juntos tormentas de manera amateur.

Según explicaron a MUY, a la hora de realizar su trabajo van equipados con una cámara de ultraprecisión similar a la que se emplea, por ejemplo, en el programa de televisión El Hormiguero, con el objetivo de poder grabar todo el proceso del rayo desde el primer milisegundo. También emplean un GPS para localizar el punto exacto, una antena de detección de radiación electromagnética y material para interconectarlo todo.

Los sectores interesados en los servicios de los cazatormentas son muy diversos. Así, conocer con precisión la caída de un rayo puede resultar muy interesante para, según nos explican estos dos expertos, “por ejemplo averías, compañías de seguros, responsables de campos de golf, localización de rayos latentes, acabar antes con los incendios forestales, etc.”.

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