¿Qué es un coche eléctrico y cómo se conduce?

Para poder sacar todo el rendimiento a un coche eléctrico, es importante entender cómo funciona y de qué manera debemos conducirlo para hacer un buen uso de este tipo de vehículo.

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Cada vez encontramos más vehículos eléctricos circulando por nuestras carreteras. Ya sea por las restricciones de tráfico por contaminación, que nos empujan a apostar por alternativas a los motores de combustión interna, o por nuestra propia conciencia, que empieza a despertar entendiendo la importancia de la lucha contra la contaminación; lo cierto es que los eléctricos cuentan cada día con un poco más de presencia en las calles de nuestro país.

Para ser sinceros, es verdad que, a día de hoy, no existe ningún modelo de vehículo que sea totalmente ecológico. De hecho, los eléctricos también contaminan aun siendo coches libres de humos, pues la limpieza no depende solo de su funcionamiento, sino que también se trata de lograr la compatibilidad completa del automóvil en todo su ciclo de vida, lo que incluye la elaboración de las materias primas y de los componentes, así como el montaje del vehículo en las fábricas. El objetivo principal es conseguir utilizar energía verde en todas las fases donde sea posible. Sin embargo, hasta que este momento llegue, tanto los eléctricos como los  híbridos son algunas de las mejores opciones actuales en cuanto a emisiones contaminantes, considerablemente más bajas que las de los modelos de combustión equivalentes.

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Menor mantenimiento

Por otro lado, al prescindir de un motor tradicional y un cambio de marchas tradicional con embrague, sufrirán menos averías mecánicas, ya que hay muy pocos elementos en movimiento y, por lo tanto, expuestos al desgaste en un eléctrico. Además, su mantenimiento queda reducido a una comprobación de las baterías y de los motores eléctricos cada cierto tiempo, olvidándonos de componentes como los filtros. Por no hablar de las ventajas fiscales con las que cuentan, sobre todo en grandes ciudades como  Madrid o Barcelona.

Para conducirlo, lo primero que hay que tener en cuenta es que la fuerza de movimiento inicial es instantánea y, como consecuencia, la aceleración es mayor que en un vehículo de combustión tradicional, lo que significa que van a máxima potencia partiendo desde cero revoluciones, razón por la cual hay que intentar conducir con más suavidad, sobre tofo durante los primeros metros de trayecto. También es importante recordar que la mayoría de modelos actuales cuentan con un sistema de recuperación de energía que recarga las baterías al soltar ligeramente el acelerador, reduciéndose así la velocidad. En el caso de un coche convencional, en cambio, hay que pisar el freno con suavidad para obtener el mismo resultado.

 

Cómo funcionan

El sistema de propulsión de un coche eléctrico está formado por uno o más motores eléctricos, que se alimentan de la energía almacenada en una batería recargable, transformando la eléctrica en mecánica. Dicha batería, por su parte, se recarga enchufando el vehículo a una toma de corriente eléctrica o gracias a un sistema de autoregeneración, sobre todo durante las frenadas.

Este tipo de propulsión es, precisamente, el que hace que los eléctricos ofrezcan ciertas ventajas frente a los vehículos de combustión. Sin ir más lejos, uno de los grandes beneficios que conllevan son las cero emisiones de gases contaminantes durante su funcionamiento, ayudando a mantener el respeto por el medio ambiente. Al ser eléctrico, además, no consumo ningún combustible, lo que se traduce en un significativo ahorro en combustible.

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