¿Qué comer antes de un viaje?

La dieta es esencial a la hora de afrontar momentos menos habituales, como un viaje largo en coche, que implica cansancio y concentración.

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Parece que los peores estragos de la pandemia han quedado atrás. Muchos nos planteamos este verano como el de la recuperación, los meses perfectos para relajarnos, desconectar y sanear nuestro espíritu tras una época dura y excepcional. Los viajes al extranjero todavía suponen mucho papeleo, dudas e incertidumbres sobre su situación frente al covid-19. Por ese motivo, muchas familias optarán por el turismo nacional en coche, un método de transporte privado y con menos riesgo de contagio. Las rutas están a la vuelta de la esquina, si no las has empezado ya, de modo que toca prepararse bien ante los trayectos más largos y distendidos del año. La dieta es esencial para conservar la concentración al volante, fatigarse lo menos posible y no tener instantes de sueño que pueden ponernos en riesgo. 

La situación económica general no es boyante, eso lo tenemos claro. Sin embargo, y si nos planteamos hacer un trayecto largo con el coche este verano, más vale prevenir que curar. La puesta a punto del vehículo nos ahorrará sustos y malos momentos en nuestras semanas más esperadas. Existen averías típicas del verano, que son muy fáciles de evitar. 

Tras meses sin coger el coche de la familia, si se tiene uno para el día a día, es posible que nos equivoquemos al repostar el combustible, no sería la primera (ni última) vez que alguien echa gasóleo a un motor gasolina. Tampoco sobran las imágenes veraniegas de coches moviéndose solos porque no hemos dejado el freno de mano bien tenso, o la frustración de intentar arrancar un coche al que hemos dejado sin batería al dejarnos luces encendidas.

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Buena dieta, siempre

La revisión previa al coche debería ser una señal para realizar el mismo proceso con nosotros mismos y nuestro cuerpo. Alimentarnos de manera adecuada no es un tema de estaciones, pero solemos prestar atención cuando llega el calor y debemos mostrar nuestras carrocerías. Lo más importante no está en la superficie, menos aún cuando hablamos de salud. Una condición física buena nos ayudará a superar mejor las altas temperaturas, las excursiones estivales e incluso las comilonas que llegan en esta época del año.

Hoy hablaremos de un momento en el que, a pesar de no parecerlo, la dieta es clave: la conducción. Comer mal puede provocar somnolencia, fatiga o molestias de digestión que pueden incomodarnos al volante y aumentar el riesgo de sufrir un accidente en la carretra. Desde Seat lanzaron un estudio hace un par de años en el que Mari Carmen López, médico de Seat Cars, nos daba algunos consejos como: “Nunca debemos ponernos al volante con el estómago vacío, ya que se pueden sufrir bajadas de azúcar y mareos. Además, la sensación de hambre disminuye la atención porque estamos pensando en otra cosa”.

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¿Qué comer al conducir?

El gasto energético al conducir ronda entre las 1 000 y 1 300 kilocalorías, lo que supone un dato parecido a estar en el sofá. De ahí que la ingesta deba controlarse, si no queremos que se convierta en grasa para nuestro verano. Si queremos un trayecto tranquilo y sin molestias es recomendable realizar una comida fresca, que no sea pesada y evitar a toda costa los productos que nos puedan acarrear acidez. 

Es decir, antes de viajar podríamos evitar los fritos y rebozados, así como las salsas, los alimentos picantes y, por supuesto, el alcohol. Otras comidas que suelen obstruir son las legumbres, el arroz y la pasta. Si estás pensando en el desayuno, desde el estudio de la firma catalana recomiendan tostadas con jamón, algo de fruta y café. Durante el viaje el agua no puede faltar y los alimentos a la plancha serán nuestros aliados.

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