Nuevas tecnologías para reducir la contaminación de los coches

Aunque cada vez veamos más vehículos híbridos y eléctricos en nuestras carreteras, los propulsados por motores de combustión interna siguen siendo mayoría, confirmando la importancia de los sistemas encargados de reducir las emisiones contaminantes.

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Si bien es cierto que en los últimos años se ha producido un incremento de la demanda y de las ventas de los vehículos con propulsiones alternativas, también es verdad que aún hoy la mayoría de los coches de nuestras carreteras siguen moviéndose mediante un motor de combustión interna, ya sea  diésel o gasolina.

La transformación hacia una movilidad sostenible y eficiente se está produciendo, pero el camino está lleno de piedras que lo dificultan, como por ejemplo la autonomía insuficiente, el elevado coste, la confianza de los consumidores o la falta de infraestructura. Por ello, mientras se solucionan estas cuestiones, investigadores, fabricantes y empresas trabajan sin cesar en el desarrollo de nuevas tecnologías que permitan obtener motores de combustión más ecológicos.

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Reacciones que contaminan

Lo primero que debemos tener claro es la razón por la cual los coches contaminan. Tenemos que saber que los motores de combustión interna son pequeñas plantas químicas que, al arder, transforman la energía de un combustible en energía cinética. Este hecho de transformar unas sustancias químicas en otras genera el movimiento que permite el desplazamiento del vehículo. Sin embargo, para conseguir extraer la energía del combustible, tiene que quemarse, lo que genera calor y productos químicos, una gran parte de lo cual se desperdicia en forma de emisiones contaminantes.

Los esfuerzos para obtener motores más limpios se centran, sobre todo, en la mejora de las prestaciones del sistema de ignición del motor, que es un componente clave en los vehículos propulsados por gasolina. Su correcto funcionamiento es fundamental para asegurar la fiabilidad del motor y, como consecuencia, del vehículo en general, e influye directamente en sus emisiones. Estos nuevos sistemas de ignición podrían contribuir a conseguir motores cada vez más eficientes.

 

Otras tecnologías

El catalizador también ayuda. Se trata de un dispositivo que favorece que las reacciones químicas se produzcan. Hoy en día, además del catalizador que hace que las posibles moléculas de CO producidas en la combustión se transformen en CO2, es necesario otro que transforme los NOx en N2 y O2, totalmente inocuos. Los diésel, por su parte, deben contar con un filtro antipartículas, que se ubica a lo largo del tubo de escape y que se encarga de retener y eliminar las partículas sólidas que se producen en la combustión de este tipo de motores, además de reducir las emisiones de benzopirenos.

Otras de las tecnologías que se usan en la actualidad son las trampas NOx. Cuando el catalizador responsable de neutralizar los NOx no llega a realizar todo el trabajo a tiempo, se instala una trampa NOx, que los almacena cuando el motor está produciendo en exceso este gas para transformarlos más tarde, cuando el conductor pise el acelerador.

Finalmente, no podemos olvidarnos de hablar sobre el AdBlue, que se define como un sistema de depuración de gases elaborado mediante una disolución de urea, y que se utiliza para reducir las emisiones de NOx causadas por los escapes de los motores diésel mediante un proceso denominado reducción catalítica selectiva (RCA), con el objetivo de proteger el medio ambiente de tales emisiones.

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