Mazda desarrolla un revolucionario motor de combustión

Basándose en la mecánica del diésel, gestionándola con gasolina y buscando el nivel de contaminación de un eléctrico, esta es su carta de presentación.

Vivimos momentos históricos y apasionantes en la industria del automóvil. Poco a poco los fabricantes se van posicionando. Algunos, corriente a favor, siguiendo tendencias. Otros, como Mazda, contracorriente, reafirmándose en el motor de combustión interna y aplicando una tecnología nueva y revolucionaria.

Si analizamos las principales opciones del presente, y sacamos de cada una lo más efectivo, sin duda, nos quedaríamos con el consumo del diésel, la eficiencia de un motor gasolina y los bajos índices de contaminación de un eléctrico.

Explicándolo de una forma sencilla y accesible: el motor, dependiendo de nivel de rendimiento en el que se encuentre, podrá estar en tres diferentes situaciones y comportamientos.

La primera sería la que todos conocemos como un motor de gasolina al uso, produciéndose el encendido de por la chispa de la bujía.

En la segunda y tercera situación, se sustituye cantidad de combustible por aire y al comprimirse la presión provoca por sí misma la explosión y el encendido de la bujía, siendo en la tercera situación aún menor la relación de gasolina sobre el aire. Esto supone un ahorro de consumo de entre un 20 y un 30%.

Como veis, la tecnología es revolucionaria. Bajo mi punto de vista, la clave del triunfo de los ingenieros ha sido centrarse en el antes, y no en el después.

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