La voz de los eléctricos de Renault

Los vehículos eléctricos deben producir un sonido de alerta agradable y eficaz, una solución que trabaja Renault desde sus primeros concept-cars cero emisiones.

Renault
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La vida está llena de paradojas, también en el mundo de la automoción. La movilidad eléctrica llega a nuestras calles con el objetivo de reducir la contaminación, también acústica, que deriva de la circulación. Sin embargo, la calma y el silencio que acompaña a este tipo de vehículos cero emisiones ha comportado problemas de seguridad y convivencia con los peatones, acostumbrados a fiarse de un sentido inútil a día de hoy. Los accidentes por atropello se repetían a causa de la poca rumorosidad de los híbridos, motivo por el que se forzó la obligatoriedad de algún tipo de sonido o alerta. Sin embargo, firmas como Renault ya trabajaban en el desarrollo de los VSP (Vehicle Sound Pedestrian) en sus concept cars. Es curioso como el silencio puede llegar a tener voz y, de esa paradoja, hablamos con Lauren Worms, Responsable de la estrategia audio de Renault Group.

Desde el inicio de la creación de los eléctricos de Renault, la firma gala se hizo una serie de preguntas apasionantes sobre el silencio de sus vehículos: ¿Cómo avisar a los peatones de que se acerca un vehículo cuyo motor no emite prácticamente ningún ruido?, ¿Cómo producir un sonido de alerta eficaz y al mismo tiempo agradable?, ¿Cómo crear un diseño sonoro para la movilidad eléctrica que sea también propio de la marca? Una serie de cuestiones a las que debían dar respuesta con el fin de crear un sonido referencial y característico. Un proceso en el que tuvo mucho que decir el Instituto de investigación y coordinación acústica/música (Ircam), socio del rombo desde hace décadas.


La electrificación es un hecho, de modo que el sonido de esta propulsión también pasa a serlo. Por ese motivo conversamos con Laurent Worms, encargada de encontrar el modo de “alertar tranquilizando”, prioridad del diseño sonoro que “abre camino a otras muchas oportunidades apasionantes” nos comentan desde Renault. Un sendero que arrancó desde los primeros concept-cars eléctricos presentados en los salones de la automoción, y que se hizo realidad en el primer Renault Zoe de 2012. El eslogan de su aviso fue el siguiente: “Soy eléctrico, soy vanguardista, soy un Renault”. Un ejemplo palpable de la necesidad de asociar ese sonido a la preocupación de la firma por las personas y su identidad: “La idea es avisar por supuesto a los peatones, pero sin asustarles, y a la vez asociar esta alerta de una manera positiva al coche eléctrico y a la marca”, señala Laurent Worms.

Renault
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De partitura a coche

Renault se encuentra inmerso en la nueva generación de modelos eléctricos, que han acabado por ser una realidad con el Mégane E-Tech Electric y el R5 Prototype que, esperemos, sea producido en algún momento. El sonido de estos coches se ha desarrollado con la colaboración del Ircam y su equipo de Percepción y diseños sonoros (PDS), reconocidos por su visión y precisión. El resultado ha sido un trabajo en equipo de lo más curioso, capaz de envolver a campos profesionales distintivos y expertos de todo tipo.

Una asociación que no es nueva para Renault, dado que la colaboración entre Renault Group y el Ircam se inició en 1994, mucho antes de que Renault optará por lo eléctrico. De ahí la creación de un departamento liderado por Lauren Worms, que lo explica del siguiente modo: “Mi papel consiste en marcar un rumbo. Me guío por la riqueza de lo que nos trasladan nuestros clientes y por las tendencias actuales para escribir el pliego de condiciones sonoro, describiendo los ambientes y lo que pretendemos evocar de acuerdo con el ADN de la marca.”

Renault
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¿Cómo se desarrolla el sonido?

Tal como nos explica la firma, la primera etapa de la creación de un sonido eléctrico trata de entender las necesidades técnicas y ergonómicas de ese ruido, que debe ser funcional pero también identitario. Más adelante hay que traducir las intenciones expuestas en un “brief” fabricando sonidos mediante instrumentos reales, grabando el resultado e inventando patrones desde cero con la experiencia que ya se tiene de otros proyectos.

Por ejemplo, en el Ircam saben que: “un acorde mayor o consonante va a crear, mejor que otro, una sensación de tranquilidad o de alegría… A la inversa, una disonancia, aunque ligera, en este tipo de acorde, va a sugerir de inmediato una tensión… y poner en alerta. Esta dualidad resulta a la fuerza interesante para un sonido como un VSP”. El papel del manager es el de garantizar la coherencia de ese sonido, además de tomar la decisión definitiva junto con el resto de la cúpula de Renault. Tal como lo plantea Worms: “Mi sueño sería que la firma sonora de los futuros Renault eléctricos evoquen una emoción similar a la huella de un perfume seductor, a la vez que contribuye a una mejor ecología sonora para nuestras ciudades del futuro”.

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