La industria del automóvil, paciente en estado crítico

La industria del automóvil supuso el 10 % del PIB de España en 2019 y dio sostenimiento laboral directo o indirecto a más de un millón y medio de trabajadores.

Coches aparcados
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La situación hoy es tan crítica que analizarla y aventurar soluciones de futuro es una tarea más para adivinos que para expertos en economía. Recordar los ejercicios de años anteriores llena de tristeza y estupor. Los que tenemos la fortuna de dedicar la vida laboral a un mundo tan apasionante, hemos disfrutado viendo a la industria del automóvil salir de una brutal crisis y retomar el timón de un galeón, que a duras penas se mantenía a flote, para llevarlo a buen puerto en el último ejercicio con unas cifras inimaginables hace bien poco.

La industria del automóvil supuso el 10 % del PIB de España en 2019 y dio sostenimiento laboral directo o indirecto a más de un millón y medio de trabajadores. Estas cifras situaban a nuestro país como el segundo productor de coches de Europa y el noveno a nivel mundial. Pero, en el escenario actual, el primer dato estimativo según diferentes fuentes habla de una caída del 10 % en todo el mundo. Como en cualquier tragedia, la situación cobra un grado de realismo mayor cuando un familiar cercano se ve afectado. Acabamos de conocer la triste noticia del cierre de Nissan en Barcelona. Ciertamente esta factoría llegaba a la crisis mundial con unas enfermedades crónicas que vaticinaban un futuro nada esperanzador. Pero ahora nos encontramos a miles de trabajadores en paro en una región debilitada en los últimos años.

Es imposible intentar buscar algo positivo en el cierre de Nissan. Solo podemos esperar que el futuro tan abrupto que nos espera haga reflexionar a todas las partes implicadas en España y nos haga llevar al automóvil a un escenario prioritario con soluciones prácticas, reales y eficaces. No necesitamos parches y sellados de fugas temporales, necesitamos estrategias vencedoras en carreras de fondo.

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