La historia del Mefistofele

El Fiat Mefistofele es un deportivo de los años 20 que se desarrolló partiendo de un Fiat SB4 de 1908 pero propulsado por un motor de aviación.

Conocer el pasado de las firmas nos ayuda a conocer la trascendencia de estas, que les ha servido para llegar a la actualidad con un aura y espíritu propio. Fiat es de esas marcas que traspasa las fronteras del tiempo, mezclando su pasado y futuro en modelos icónicos como el Fiat 500 e, el primer eléctrico basado en el mítico urbanita de silueta compacta y carácter desenfadado. Pero los italianos no solo crearon el coche del pueblo, también desarrollaron piezas únicas que datan de casi un siglo de historia. El Fiat Mefistofele es uno de ellos, pese a no ser un modelo de su portfolio de producción. Es posible que no conozcáis a este deportivo pero, a día de hoy, conserva el récord de vehículo más rápido en carretera, con una aceleración hasta los 234,98 km/h en el primer kilómetro. Se trató de una creación de Ernest Eldridge, un burgués inglés que encontró en la tecnología del automóvil su pasión y la velocidad su obsesión.

Antes de desgranar el porqué de la importancia del Fiat Mefistofele, es relevante conocer a su ideólogo. Nacido en 1897, Ernest Eldridge abandonó sus estudios para luchar en la Primera Guerra Mundial. En el campo de batalla, como burgués londinense, tuvo contacto con los automóviles al ser conductor de ambulancias e incluso se habla de su servicio en el Cuerpo de Artillería Francés. Tras la victoria, Eldridge volvió a casa para explotar sus conocimientos y sus dos pasiones: la aviación y los deportes de motor. Las emociones fuertes vertebran su vida, formando parte de cada proyecto en el que se embarca y que, casi siempre, tenían que ver con establecer un récord de velocidad capaz de perdurar en el tiempo.

Fiat
Fiat

Los Gentelman Drivers

El concepto Gentelman Drivers ha llegado a nuestros días es algo distinto. Se trata de pilotos, de más o menos destreza, con el dinero suficiente para disponer de un equipo de mecánicos, ingenieros y coches a su disposición. En aquella época, esta figura no disponía de tal respaldo y era habitual que los conductores utilizaran sus propios coches para invertir en una mejora aerodinámica y piezas que aportaran ligereza al conjunto. Lo más corriente era dedicarse a investigar con horas de ensayo-error, logrando innovaciones que luego acabarían por ser conocidas en el resto del mundo. 

La obsesión de Eldridge era la de aunar su pasión por el automóvil y la aviación en un mismo vehículo. Con ese objetivo en mente introdujo un motor de 240 CV de un avión en un coche de 1921, pero le pareció insuficiente. Más adelante, confió en la tecnología del Fiat SB4, un modelo de competición de 1907 al que le añadió un bloque de aviación Fiat A.1. El motor de seis cilindros y 21 706 centímetros cúbicos era de lo más querido entre pilotos del aire, rconocido por su utilización en bombarderos como el Caproni Ca.44.

Fiat
Fiat

El bólido italiano

Para lograr encajar un motor de avión en un coche Eldridge tuvo que modificar los cilindros, dotándolos de cuatro válvulas con bujías Magneti Marelli mientras que, para la carrocería, utilizó los restos de un autobús londinense accidentado. Un material que debía resistir la potencia de 350 CV sobre las 1 800 rpm, lo que es un dato impresionante a tan bajas vueltas. 

El apodo “Mefistofele” se lo ganó por el ruido infernal de sus escapes, que le dotó de una esencia tan llamativa como interesante para el mundo del automóvil. No tardaron en aparecer rivales que querían batir a la bestia italiana, como la firma Delage. Esta marca, y su piloto de las 500 Millas de Indianápolis, René Thomas, retaron a los de Fiat con su “La Torpille” también de 350 CV. 

Fiat
Fiat

El récord histórico

La cita para concluir dicho duelo fue: julio de 1924 en la Route Nationale 20, cerca de Arpajon ( Francia). Eldridge no dudó ni un instante y recogió el guante. Finalmente, el 5 de julio del 24, el Fiat Mephistofele alcanzó los 230,55 Km/h en la pista de tierra. Sin embargo, Delage y Thomas reclamaron que el italiano no tenía marcha atrás, un requisito para homologar la plusmarca.

Menos de diez días después, y con la ayuda de un herrero local, Eldridge se presentó con esta modificación y alcanzó los 234,98 km/h en el primer kilómetro desde parado y 234,75 Km/h en la primera milla, marcas que siguen imbatidas.

Continúa leyendo