El papel clave del 5G en el sector del automóvil

El futuro próximo de la conducción se basará en saber adelantarse a los acontecimientos, gracias a la conexión entre usuario, vehículo y entorno mediante la tecnología 5G.

Cuando pensamos en la conducción autónoma, solemos imaginar vehículos sin conductor circulando por la carretera, mientras nosotros vemos la televisión, escuchamos música, comemos e, incluso, dormimos en su interior. Quizá, para llegar a este nivel de conducción autónoma, sí que tendremos que esperar algunos años. Sin embargo, las grandes ciudades ya empiezan a ver cómo los coches conectados son capaces de detectar peatones, ciclistas y otros obstáculos gracias a la tecnología 5G, de manera que el automóvil recibirá información del entorno urbano antes de que la perciba el propio conductor, y la transmitirá con la intención que el usuario cuente con información predictiva que le permita agilizar y mejorar las decisiones que tome al volante.

De hecho, en España, compañías como Telefónica ya han probado la viabilidad de este tipo de tecnología 5G como sistema de comunicación para los vehículos autónomos. Estos proyectos, que ya se realizan con tráfico y coches reales, quieren poner a prueba tanto la comunicación entre vehículos e infraestructura como la intervehicular. Su objetivo principal es comprobar si la red 5G está preparada para resolver los posibles problemas con los que se pueda encontrar un vehículo durante su día a día.

Una vez consigamos que la tecnología 5G sea capaz de permitir que los coches gestionen, se comuniquen y reaccionen al instante en momentos de emergencia, ya podremos disfrutar de servicios inteligentes por parte de nuestro vehículo como la detección de obstáculos en carretera, la detección de peatones en cruces con semáforos, el aviso de ciclista en las proximidades, o el aviso a peatones de la llegada de un coche.

Funcionamiento del 5G en los coches

Pero, ¿cómo funciona? Los peatones, por ejemplo, se detectan mediante sensores de presencia conectados a los semáforos, para después enviar esta información a la red 5G y lograr que el vehículo alerte al conductor. En el caso de los ciclistas, se utilizan otras tecnologías como dispositivos electrónicos que se añaden a la bicicleta o pequeños indicadores que se incorporan a la infraestructura urbana para detectar con precisión la presencia de las bicicletas.

Además, gracias a la conectividad entre el vehículo con otros elementos del exterior, el conductor podrá recibir recomendaciones de restaurantes cuando se acerque la hora de comer o la sugerencia de parar a repostar en una gasolinera cercana cuando al coche le quede poco combustible.

Conectividad 5G: más seguridad

Este tipo de tecnología tiene muchas opciones de acabarse convirtiendo en uno de los elementos más importantes en relación con la seguridad de los usuarios de la vía. No obstante, aún queda un largo camino por recorrer en este sentido, ya que cualquier incidente de tráfico en el que se vea involucrado un coche conectado sigue generando un gran revuelo de opiniones. Además, la infraestructura pública, así como la de telecomunicaciones, necesita evolucionar. De nada servirá que los vehículos cuenten con tecnología 5G hasta que las ciudades no se hayan convertido en ecosistemas conectados.

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