El futuro incierto de los coches híbridos

Aunque los coches híbridos sean más eficientes que los que siguen utilizando motores de combustión interna, lo cierto es que no son limpios del todo, lo que se traduce en muchas dudas de cara al papel que tendrá este tipo de vehículo en un futuro próximo.

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No es ningún secreto que los fabricantes de automóviles están apostando cada vez más por los vehículos de combustibles alternativos, como  eléctricos e híbridos, en detrimento de los combustibles más convencionales. Las nuevas medidas pensadas para la conservación y la protección del medio ambiente también animan a buscar otras opciones en este ámbito, dejando de lado tanto la gasolina como el diésel. Por este motivo, este tipo de vehículos son considerados el futuro del sector de la automoción. No obstante, el hecho que los híbridos combinen dos motores –uno de combustión interna y otro eléctrico, alimentado por baterías– puede verse como la transición ideal hacia este futuro automovilístico, pero también plantea ciertas dudas al seguir utilizando motores de combustión interna, pues cuando el eléctrico deja de actuar es el de combustión el que se encarga de mover el coche, con las consiguientes emisiones.

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Una opción muy realista

Lo cierto es que, a día de hoy, no existe ningún modelo que sea totalmente ecológico. Los vehículos eléctricos también contaminan, pues si bien es cierto que son coches libres de humos, también es verdad que la limpieza no depende solo de su funcionamiento, sino que también se trata de lograr la compatibilidad completa del automóvil en todo su ciclo de vida, lo que incluye la elaboración de las materias primas y de los componentes, así como el montaje del vehículo en las fábricas. El objetivo principal es conseguir utilizar energía verde en todas las fases donde sea posible, compensando las otras con proyectos medioambientales. Sin embargo, hasta que este momento llegue, tanto los eléctricos como los híbridos son algunas de las opciones actuales más realistas en cuanto a emisiones contaminantes, considerablemente más bajas que las de los modelos de combustión equivalentes, consiguiendo cifras de entorno a los 70 u 80 g/km de CO2.

Más ventajas que inconvenientes

A diferencia de los eléctricos, los híbridos no tienen problemas de autonomía, ya que es posible repostar en cualquier gasolinera con normalidad, permitiendo que el motor eléctrico se cargue mientras el coche está en marcha sin necesidad de conectarlo a la red eléctrica. Además, los híbridos cuentan con otras ventajas como el ahorro que acaban suponiendo, puesto que el motor híbrido es más eficiente que el de combustión convencional. También gozan de ventajas fiscales, dado que el impuesto de matriculación se calcula en función a unos tramos porcentuales que se corresponden con el nivel de emisiones del coches, por lo que los vehículos de bajas emisiones como los híbridos suelen estar exentos de abonar. Por no hablar de la contaminación sonora, que es nula, ya que es el motor eléctrico el que, en su mayor parte, está en funcionamiento.

Sea como sea, a los coches híbridos aún les queda camino por recorrer. La evolución y el avance tecnológico que está por llegar ayudarán a convertir este tipo de vehículos en coches mucho más competitivos, así como eficientes y ecológicos. También nos referimos a su imagen, que hace años distaba mucho del de los demás coches. Sin embargo, ahora, los diseños de los híbridos son cada vez más atractivos, pues han aprendido a combinar la innovación tecnológica con las nuevas tendencias en diseño.

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