El futuro de la gasolina, crónica de un final anunciado

El cambio climático amenaza con volverse irreversible en caso de no tomar las medidas necesarias al respecto. Esta situación ha puesto en duda el futuro de los coches de gasolina.

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Hace tiempo que sabemos que el futuro de los coches de gasolina, de la misma manera que lo diésel, tienen los días contados. Hasta la fecha, pensábamos que el futuro de los motores de combustión interna dependería directamente de las reservas de combustible fósil. Sin embargo, a día de hoy, se prevé que las reservas de petróleo aún podrían durar unos cincuenta años más. Pese a que la estimación de dichas reservas haya resultado finalmente más favorable que los que se pensaba décadas atrás, lo cierto es que el fin de los coches de gasolina está más cerca de lo que podríamos haber llegado a pensar años atrás, y no se debe a otra cosa que al cambio climático, que será irreversible en caso de no tomar las medidas necesarias al respecto de ahora en adelante.

A este motivo, se suman algunos factores geopolíticos como el hecho que algunos países no quieran depender de las importaciones de otros países ajenos, apostando así por otro tipo de energías. Por estas razones, la idea de movilidad que teníamos hasta ahora se está transformando poco a poco, y cada vez son más los vehículos de combustibles alternativos que circulan por nuestras carreteras en detrimento de aquellos propulsados por  combustibles convencionales.

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Unos objetivos muy ambiciosos

La Unión Europea (UE) ya ha dado el paso de apostar por energías más limpias o renovables. De hecho, en los últimos tiempos, se ha encargado de endurecer la normativa de reducción de emisiones para la industria del automóvil. Concretamente, para el año 2030, las emisiones de CO2 tendrán que ser un 30% menores; mientras que en 2050, un 60%. Para lograr estos objetivos tan ambiciosos, los fabricantes de vehículos ya han empezado a impulsar el mercado de los modelos de coches híbridos, eléctricos o de gas. Además, se han previsto multas a aquellas firmas que excedan los límites de CO2, mientras que en las grandes ciudades ya se empiezan a poner en marcha las diversas medidas de restricciones al tráfico, pensadas específicamente para reducir la contaminación. Así pues, en este contexto, ¿qué pasará con la gasolina?

El fin de la gasolina, ¿cada vez más cerca?

Lo cierto es que hay disparidad de opiniones. Algunos fabricantes de automóviles apuestan que a la gasolina todavía le quedan varias décadas de vida por delante, decantándose por la opción de vivir una electrificación más pausada, dejando al diésel y a la gasolina sobrevivir al menos treinta años más. Sin embargo, países como el nuestro ya marcan el punto y final a este tipo de combustibles con leyes como la del Cambio Climático y Transición Energética, que fijará 2040 como año límite a partir del cual no se permitirá la matriculación y venta de vehículos que emitan CO2. La normativa irá más allá de simplemente prohibir los coches de gasolina y diésel, sino que también prohibirá los híbridos y los de Gas Natural Comprimido (GNC), que se han presentado durante los últimos años como una de las alternativas menos contaminantes a la gasolina. Y no solo eso, sino que algunas marcas ya han anunciado que anticiparán este momento en el que dejarán de producir coches equipados con motores de combustión.

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