Descubre cómo funciona el motor de un coche

Todos sabemos que nuestro coche se mueve gracias al funcionamiento de su motor. Lo que no tenemos tan claro es cómo actúa este elemento, qué partes tiene y qué función tiene cada una de ellas para lograr mover nuestro vehículo.

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¿Alguna vez te has preguntado cómo funciona tu coche? Sí, sabemos que tienes claro que el vehículo se mueve gracias a la fuerza proveniente del combustible que hace que las ruedas giren y, como consecuencia, que el coche se desplace. Hasta aquí, todo está claro. Las preguntas empiezan a surgir en el momento en que nos planteamos cómo funciona ese elemento que encontramos debajo del capó, el motor. Después de leer este artículo, no te quedará ninguna duda al respecto.

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Objetivos distintos

Lo primero que debemos saber es que los motores de combustión interna pueden utilizar dos tipos de combustible durante el proceso de conversión en energía. En los motores de gasolina, el objetivo es convertir el calor producido por la explosión de la gasolina en un movimiento que será el encargado de mover las ruedas; mientras que en los motores diésel, el objetivo es generar la fuerza a través de la combustión.

Sea como sea y antes de nada, debemos conocer las partes básicas del motor para poder entender qué función tienen en el proceso de combustión. El bloque motor se diferencia de la culata por ser la parte inferior y la más pesada. Esta parte, a su vez, contiene el cigüeñal, que se encarga de convertir el movimiento lineal y alternativo de los pistones en un movimiento rotativo. En cambio, la culata se encarga de controlar qué válvulas –ya sea de admisión, que deja pasar a los cilindros la mezcla de aire y combustible; o de escape, que ayuda a que los gases salgan tras la combustión– deben abrirse y cerrarse en cada momento.

Un proceso complicado, pero rápido

Así pues, lo primero que ocurre en un motor de gasolina es que la válvula de admisión se abre, permitiendo que el cilindro se llene de  combustible y de aire. Tras esta primera fase, el cilindro empuja la mezcla y la comprime a alta presión, lo que se traduce en una mejora de la explosión debido al gran aumento de la temperatura. Después, cuando salta la chispa de la bujía, la mezcla explosiona, empujando el pistón hacia abajo. Finalmente, los gases resultantes de la explosión se expulsan a través de la válvula de escape. No obstante, aunque sea un proceso complicado, sucede miles de veces por minuto, transformando la energía proveniente de las múltiples explosiones en la fuerza final que mueve las ruedas y que permite mover el coche.

Los motores diésel pasan por las mismas fases –salvo la de explosión, que se convierte en combustión en este caso–. Es decir, primero se produce el llenado de  aire a través de la válvula de admisión, que termina cerrándose cuando el pistón llega al punto muerto inferior y comienza el recorrido hasta el superior, mientras la temperatura va elevándose significativamente. Entonces, el inyector pulveriza el combustible, que se inflama de inmediato al entrar en contacto con el aire caliente. Y, por último, la presión que genera la temperatura impulsará el pistón hacia abajo con fuerza; mientras que los gases quemados se expulsan para que el ciclo vuelva a empezar de nuevo.

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