¿Cómo se conduce un coche eléctrico?

La propulsión eléctrica modifica el comportamiento del vehículo al eliminar los ruidos y las vibraciones del motor térmico. También se conduce diferente.

ID.3
Volkswagen

La transición hacia la movilidad eléctrica va más allá del desarrollo de nuevos vehículos, es un cambio de paradigma general. La urgencia climática ha acelerado un proceso que viene de lejos, con sistemáticas prórrogas por parte de las autoridades europeas a los fabricantes de automóvil. Esta preocupación por el medio ambiente y la capacidad adquisitiva de las nuevas generaciones han transformado la visión del coche propio. Los servicios de carsharing (vehículo compartido) han visto crecer sus usuarios y, por tanto, el contacto de estos con unidades de propulsión eléctrica. Aquellos que hayan conducido uno de estos modelos habrán sido testigos de lo diferente de su funcionamiento, empezando por el mero hecho del arranque. El motor eléctrico no genera ruidos de modo que, para saber si está encendido, deberemos guiarnos por un aviso lumínico en el cuadro de instrumentación. En este artículo os hablaremos de las claves para ponerse tras los mandos de un coche cero emisiones.

La esencia de la conducción es la misma y, por ahora, el volante y los pedales siguen siendo dueños de las reacciones del vehículo. Lejos quedan los engranajes mecánicos, todo se gestiona mediante sistemas electrónicos que calculan el grado de fuerza que realizas sobre el acelerador o el freno. Es un sistema habitual en cualquier tipo de vehículo actual pero tiene especial sentido en los modelos eléctricos, sobre todo para la frenada. Este detalle lo veremos más adelante, cuando hablemos de la retención del coche y la regeneración de energía.

e-tron sportback
Audi

Silencioso y pacífico

El primer elemento que deberemos tener en cuenta al conducir un coche eléctrico es su sencillez. Nos olvidamos de los cambios de marcha dado que son automáticos. Es más, muchos de ellos no tienen marchas como tales. El propulsor eléctrico no sube de revoluciones ni debe gestionar la presión en los pistones, de ahí que todo sea más gradual y armonioso. No hay vibraciones y el ruido se limita a un pequeño silbido que pronto pasa desapercibido, dejando los sonidos de rodadura de los neumáticos y la aerodinámica como únicos elementos percibidos por los pasajeros.

Este aspecto, que puede parecer básico, es la clave para entender las sensaciones que produce conducir un vehículo cero emisiones. Al no tener tantos inputs externos relacionados con la potencia y el comportamiento dinámico del coche, tu subconsciente se relaja y pasas a conducir de una manera más tranquila y pacífica. Este es el primer punto positivo para la circulación cero emisiones.

Regera
Koenigsegg

Potencia eléctrica

Muchos apasionados del motor han decidido rechazar la propulsión eléctrica desde un principio por ser la antítesis a la pasión. Los cambios generan miedo y las costumbres son una fuerza motriz de nuestros sentimientos y aficiones. Frente a esas pugnas poco podremos hacer. Lo que sí podemos es descartar la idea de que un coche eléctrico es aburrido. Para empezar, su motor eléctrico ofrece toda la potencia disponible desde el momento que pisas el acelerador. Al tener una entrega inmediata, no necesita subir de vueltas, su par motor está disponible desde el primer segundo. De ahí que los modelos cero emisiones tengan unos datos de aceleración que nada envidian a los deportivos más espectaculares. Además, la colocación de las baterías en el piso suele reducir el centro de gravedad y dejar al conductor en una posición más sensitiva.

Es más, los hypercars más surrealistas de estos tiempos cuentan con sistemas de propulsión híbrida. El Koenigsegg Regera, con 1 500 CV y 2 000 Nm de par, batió el récord de aceleración y desaceleración de 0 – 400 – 0 km/h conseguido por su hermano el Koenigsegg Agera RS. Esta obra de arte de la ingeniería automovilística es un híbrido enchufable que combina un bloque 5.0 V8 biturbo con tres propulsores eléctricos.

mii electric
Seat

Conducir un coche eléctrico tiene truco

Es posible que algún afortunado lector tenga acceso a ese Regera híbrido. Como creemos que la gran mayoría se conformará con un modelo generalista, explicaremos los mejores trucos para su conducción. Lo primero que deberán saber es que convivirán, al principio, con la ansiedad de autonomía. Este miedo surge de la inexperiencia y el desconocimiento del vehículo eléctrico en cuestión, sus capacidades reales y la novedad de tener un dato que puede suponer quedarse tirado en medio de la carretera. Este pánico irá desapareciendo con su uso, siempre y cuando tengas bien gestionada la ruta y no surjan imprevistos destacables.

Una vez gestionada la ansiedad por autonomía, detectarás un cambio en tus prioridades a la hora de conducir. Por ahora, los coches eléctricos generalistas son modelos limitados a un uso urbano e interurbano para desplazamientos al trabajo o similares. De ahí que la emoción de conducir sea algo secundario, pasarás a priorizar la eficiencia y la autonomía. Para poder gestionar estos dos elementos, los vehículos cero emisiones llegan con modos de conducción.

e-208
Peugeot

Modos de conducción y frenada

Estos modos de conducción suelen dividirse en tres tipos: sport, normal y eco. El primero de ellos entrega toda la potencia del motor y su consumo es más elevando, siendo el modo normal el más equilibrado. Al activar el eco, el propio coche reducirá el gasto de energía limitando los sistemas de confort (calefacción y aire acondicionado) e incluso puede apagar el sistema multifunción si se queda sin autonomía. Además, intentará recuperar más energía mediante el sistema regenerativo.

La frenada y la desaceleración son momentos clave para un coche eléctrico. En ese momento, el sistema pasará a recuperar energía modificando el funcionamiento del motor para convertirse en un generador. De ese modo, el vehículo es capaz de captar esa energía y no perderla en forma de calor. Eso significa que el sistema de frenado de un eléctrico es diferente y se activa con levantar el pie del acelerador, momento en el que notaremos una retención muy parecida a la frenada voluntaria. Esta retención puede regularse para ser más o menos exagerada, llegando a convertirse en un sistema de parada en su punto de más intromisión. Este tipo de conducción se conoce como pedal único dado que podrías llegar a no utilizar el freno.

José Manuel González Torres

José Manuel González Torres

Viviendo el motor desde la pasión. Porque el motor es belleza, es sonido, tiene aromas. Es piel, y el sabor que te deja es adictivo.

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