¿Cómo funcionan los radares en España?

Los radares de velocidad son el enemigo público de los conductores más despistados e incívicos, pero los hay de muchos tipos.

Radar
Radar

No nos vamos a engañar, los radares no son dispositivos del agrado de nadie. Incluso los conductores más cumplidores, aquellos que siempre siguen las normas, pueden despistarse en algún momento o realizar una maniobra peligrosa sin ser consciente de ello. La Dirección General de Tráfico (DGT) se ha armado hasta los dientes de radares de velocidad. Posee un total de 760 radares fijos, casi 550 son móviles y 12 helicópteros Pegasus, entre muchos otros. Todos tienen como objetivo controlar la velocidad pero también se encargan de captar cualquier infracción como adelantamientos indebidos, maniobras peligrosas y evasiones de las normas de tráfico.

Una regulación que ha cambiado últimamente para perseguir, más duramente, la utilización del teléfono móvil al volante, los dispositivos de detección de dichos radares y las velocidades por encima de lo permitido. Por ejemplo, usar el smartphone mientras conducimos será castigado con 6 puntos del carnet, cuando hasta ahora eran 3, y ya no podremos utilizar el margen de 20 km/h para adelantar, así que todos deberemos ir al mismo ritmo marcado por la vía.

Los Pegasus son temidos por todo conductor, dado que es casi imposible detectarlos o verlos antes de ser nosotros “pillados” por sus cámaras pero no son los únicos, ahora también están los drones. No todos pueden multarnos pero sí ser una prueba para que nos paren más adelante. El margen de error de este helicóptero, que antes era de un 10%, es de un 5%.

Radar
Radar

¿Y los radares?

El radar tiene una función muy concreta: controlar la velocidad. Han evolucionado mucho durante los últimos años pero su sistema sigue siendo fácil de entender. El dispositivo emite una señal que rebota en el coche y, en función de la velocidad, alerta de la infracción con la posterior imagen que nos llega a casa. Están siempre encendidos y suelen estar situados en los postes electrificados que encontramos en la carretera.

Los postes laterales pueden utilizar la misma tecnología o recurrir al láser, algo más moderno y se caracterizan por estar elevados, algo que los hace más difíciles de identificar. Las cabinas laterales y cinemómetros láser son las típicas cajas situadas en los arcenes. Hacen fotos de manera constante en cuanto un vehículo pasa por su lado, calcula la velocidad y, en caso de ser elevada, la registra para la consiguiente multa que nos llega a casa. Los márgenes de error de dichos dispositivos ha cambiado, siendo de un 5% a partir de 100 km/h y de 5 km/h hasta los 100 km/h para los fijos, trípodes y coches parados.

Pegasus
Pegasus

Radares móviles

Casi existen los mismos radares estáticos que móviles, teniendo en cuenta que 80 de los fijos son de tramo. Esta última modalidad, que es la más lógica si queremos evitar que los vehículos circulen más rápido en un tramo peligroso, calcula el ritmo medio que nos llevará llegar del punto A al punto B. El cálculo es matemático de modo que acaban siendo los dispositivos más infalibles y delicados ante cualquier despiste, con el margen de error del 3% a partir de 100 km/h.

Volviendo al radar móvil, los encontramos de diferentes tipos: vehículos y trípodes. Ver un coche aparcado en la calzada, esté o no vinilado como cuerpo de seguridad, es un aviso que debes tomarte en serio. Es posible que sea un vehículo patrulla con un radar en la parte frontal o un trípode asentado y camuflado. Muchos conductores consideran estos dispositivos como “tramposos” por su ubicación y función, más allá de la de recaudar. Realmente son los más útiles para los conductores que realizan trayectos habitualmente, que ya se conocen los radares fijos o de tramo y cumplen hasta superarlos.

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