Carreteras que cargan coches eléctricos

Las carreteras electromagnéticas supondrían una gran ventaja y una solución a los principales temores y dudas que los posibles compradores de eléctricos se plantean antes de hacerse con uno de estos vehículos.

Parece que estemos hablando del argumento de la última película de ciencia ficción, pero nada más lejos de la realidad. Las carreteras capaces de cargar las baterías de los coches eléctricos, también conocidas como carreteras cargador, ya son una realidad. De hecho, en Suecia ya hace tiempo que se puso en marcha una prueba piloto para la que se construyeron dos kilómetros de carretera con una tecnología que recarga los vehículos mientras circulan por ella, con el objetivo principal de testar tanto sus fortalezas como sus deficiencias.

 

Lo que está claro es que estos carriles de recarga inalámbrica ayudarán a acabar con uno de los problemas que más preocupan a los posibles futuros compradores de vehículos eléctricos: la autonomía. Y es que, a pesar de los avances que las principales marcas automovilísticas están llevando a cabo, los  eléctricos con mejores baterías apenas llegan a los kilómetros, según el ciclo de homologación de consumo y emisiones WLTP. Además, se suma el problema de la infraestructura de carga, que todavía no es suficiente para asegurar a los usuarios que podrán recargar su vehículo cuando lo requieran.

¿Cómo funcionan?

Así pues, este sistema supondría una ventaja, especialmente en lo que se refiere a hacer que los eléctricos, incuso aquellos con poca autonomía que son los más asequibles, resulten más atractivos para el público… Pero, ¿cómo funciona? En primer lugar, es necesario que el vehículo que vaya a circular cuente con un brazo móvil para conectarse a la vía, puesto que en los laterales de la carretera es donde se encuentran las tomas de electricidad que se transmiten por debajo del asfalto, a unos cinco o seis centímetros de profundidad. Esta electricidad es capturada por una bobina acoplada bajo el vehículo para cargar sus baterías, mediante tecnología por inducción electromagnética. Además, la vía también incorpora un sistema que sirve para detectar el vehículo, y empezar a emitir electricidad.

Una de las cuestiones que pone sobre la mesa este tipo de carretera es si puede llegar a suponer un peligro para las personas. No obstante, en este aspecto, la respuesta está clara. No existe ningún tipo de riesgo de descarga, ya que la  electricidad en superficie es de solo un voltio, con lo cual los viandantes pueden pisar el suelo con tranquilidad. El cable eléctrico se encuentra a varios centímetros de profundidad y no es accesible desde el exterior, y la electricidad solo se conecta cuando un coche para por encima del raíl, por lo que el riesgo de atropello superaría al de una descarga.

 

Mucho camino por recorrer...

Sea como sea, a día de hoy, aún es pronto para saber si este sistema se democratizará en todas las grandes ciudades del mundo. Sin embargo, lo que sí sabemos es que esta tecnología nos traería muchos beneficios como poder cargar nuestro eléctrico mientras conducimos, sin ser necesario detener el coche para hacerlo, lo que se traduce en un importante ahorro de nuestro tiempo. Por otro lado, al recargar durante la conducción, los fabricantes podrían instalar baterías más pequeñas, lo que permitiría la reducción de su peso, de su consumo y de su precio.

 

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