Stranger Things: Oda a la nostalgia

La serie de 2016 con aroma ochentero se ha convertido en uno de los mayores éxitos de de la plataforma de vídeo en streaming.

Encuentras el mapa de Willie el tuerto y te lanzas a la aventura. Huye de la piedra gigante, no mojes a los gremlins, da cera, pule cera.  Cuidado, te persigue un ciborg con gafas de sol (¿o es un replicante?), usa la Fuerza, cruza los rayos y sal del laberinto. Has llegado a tu bici, pedalea y vuela sobre el cielo nocturno. A donde vas no necesitas carreteras. ¿Suficiente batiburrillo ochentero o aún hay mono de nostalgia? Si has pillado todas las referencias está claro, tu serie es Stranger Things.

Netflix decidió jugársela en 2016 y apostar por el proyecto que Matt y Ross Duffer arrojaban sobre su mesa: una serie de ocho capítulos con pinceladas de suspense, terror y ciencia ficción oculta bajo una densa capa de añoranza a ese cine clásico de los 80. Una historia de desapariciones, secretos conspiranóicos y mundos del revés en la que la amistad y el amor brillan como faro en una noche de tormenta.

A pesar de utilizar a actores de renombre como la gran Winona Ryder, el reparto de jóvenes artistas acaban por robarles el protagonismo y ser las grandes estrellas de la serie. Millie Bobby Brown, Finn Wolfhard, Gaten Matarazzo, Caleb McLaughlin y Noah Schnapp dan vida a cuatro amigos aficionados al Dungeons and Dragons y una chica un tanto peculiar que les meterá en una mazmorra para escapar del temido Demogorgon. Stranger Things reúne al clásico grupo de amigos marginados, lo que hoy en día sería un buen friki, y les pone en situaciones que harían sudar hasta al mismísimo John McClane. Con un extraño monstruo acechando en las sombras, la serie se convierte en el crossover definitivo: The Goonies VS Predator.

Sin duda, uno de los elementos que más hondo calaron en los seguidores de la serie fue precisamente esa atmósfera ochentera tan característica. La primera temporada de la serie tiene lugar en 1983 y la ambientación va mucho más allá de la ropa, la tecnología o la música (que juega un papel muy relevante en situaciones clave y compone una banda sonora excelente). La serie se construye en torno a homenajes a la cultura popular de la década de los 80, desde esos primeros seguidores de los juegos de rol hasta la infinidad de referencias a películas míticas en su argumento, personajes, escenas y planos. En la segunda temporada se unió al reparto el actor Sean Astin, conocido por interpretar a Mikey en ‘Los Goonies’, película en la que se basa el grupo de amigos de Hawkins.

Con una historia clásica que te mantiene pegado al sofá, una excelente selección de actores y premios y seguidores por doquier, Stranger Things se ha convertido en una serie para el futuro con miras al pasado.

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