Robert De Niro, de taxista a capo

El actor italo-irlandés ha participado en cerca de un centenar de películas y cuenta con media docena de premios por sus actuaciones.

Robert De Niro tiene algo. Puede que sea su sonrisa socarrona capaz de conquistar a cualquiera, o puede que sea la fuerza que transmite su mirada. O su porte confiado, las arrugas de su rostro, su gesto impenetrable, la característica verruga en su mejilla derecha… Algo tiene que le hace irresistible y le ha convertido en uno de los actores más respetados del cine y el mundo del espectáculo. Esa mezcla de carisma y chulería se unen a una trayectoria meteórica plagada de grandes éxitos y listo: nos encontramos ante un titán de la gran pantalla.

Nacido en Nueva York en 1943, De Niro nació en una familia de amantes del arte, siendo sus padres pintores y artistas en el Greenwich Village. Su tez pálida hizo que se ganara el apodo de ‘Bobby Milk’ en su niñez, pero su participación en obras de teatro le ayudó a superar sus complejos y timidez. Viendo claro cuál quería que fuese su futuro, Robert De Niro abandonó los estudios a los 16 años e ingresó en el Stella Adler Studio of Acting y el Actors Studio, dos de las escuelas de arte dramático más prestigiosas de los Estados Unidos. Su primera gran oportunidad vino de la mano de Brian de Palma con ‘The Wedding Party’ en 1963. De Niro repetiría con este director en ‘Los intocables de Elliot Ness’ y su mítico papel de Alphonse Capone.

No sería hasta diez años después cuando su papel en ‘Malas calles’ le permitiría conocer al director Martin Scorsese, el cual cogería a De Niro como uno de sus actores estrella. El estreno de ‘Taxi Driver’, donde De Niro interpretó al sociópata Travis Bickle le lanzó a la fama y le convirtió en uno de los grandes nombres de Hollywood. Desde entonces, interpretó a un joven Vito Corleone en ‘El Padrino II’ de Francis Ford Coppola,  sufrió el Vietnam de ‘The Deer Hunter’ o vio cómo crecía su Nueva York natal en ‘Érase una vez en América’ de Sergio Leone. Desde sus comienzos, De Niro se ha caracterizado por tener un método de interpretación basado en el profundo estudio de los rasgos físicos y psicológicos de sus personajes.

Pocas personas pueden enamorar y aterrar con la facilidad con la que lo hace Robert De Niro. Ha demostrado ser capaz de interpretar a una serie de personajes muy dispares y de otorgar a cada uno ese toque distintivo y la profundidad psicológica que suelen necesitar para ser creíbes. De Niro tiene algo, y esperemos que lo siga teniendo durante muchas películas más.

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