Kurt Cobain: mejor quemarse que apagarse lentamente

Kurt Donald Cobain fundó Nirvana en 1987 e inició un movimiento musical que catalizaría la tensión social de los 90 y el descontento de la Generación X.

Cada momento histórico tiene a sus héroes, cada etapa literaria o pictórica a sus autores destacados y cada movimiento musical a sus iconos inmortales. Si Chuck Berry y Elvis Presley son el padre y el rey del rock&roll respectivamente y Bob Marley es una figura del reggae reconocida internacionalmente, pocos podrán negar que el rostro visible del movimiento grunge no fue otro que Kurt Cobain. El cantante estadounidense y líder de Nirvana nació el 20 de febrero de 1967.

El divorcio de sus padres cuando solo tenía nueve años y el hecho de haber pasado su infancia en casas de parientes, amigos e incluso viviendo en la calle por cortos periodos de tiempo provocaron en él un profundo sentimiento de rabia, una visión pesimista de la vida y un descontento general con el mundo que le rodeaba. Toda esa ira sería fuente de inspiración para muchas de sus futuras canciones y encontraría una vía de escape en las drogas y los actos de vandalismo durante su adolescencia.

Aunque su pasión por la música y su talento se manifestaron muy pronto, no sería hasta mediados de los 80 cuando empezaría a tocar en grupos como The Melvins y sería entonces cuando conocería al bajista Krist Novoselic, con quien fundaría Nirvana en 1987. El recién nacido grupo buscó su sonido en un rock alternativo con influencias del punk y el heavy metal, “ensuciando” estos y dándoles un estilo propio que parecía incitar a la rebeldía y el inconformismo. Jonathan Poneman y su discográfica ‘Sub Pop’ convertirían a Seattle en el hogar del grunge (término que significa “mugre” y que la mayoría de grupos que estaban incluidos en este movimiento rechazaban).

Nirvana arrancó con el álbum ‘Bleach’ (1989) y cosechó éxitos considerables. El carismático carácter de Kurt Cobain y sus retorcidas letras encajaron a la perfección con la naciente Generación X, que buscaba formas para oponerse a la sociedad heredada de sus padres y que querían romper con todo. En 1991, con el batería Dave Grohl ya incorporado al grupo, lanzaron ‘Nevermind’ y se convirtieron en un fenómeno mundial al ganar el disco de oro. La canción ‘Smells like a teen spirit’ pasó a ser considerada un icono de este subgénero por su fuerza y mensaje contestatario.

A pesar del éxito que consiguieron, las constantes giras que realizaron tanto en Estados Unidos como en el extranjero y de su matrimonio con la cantante Courtney Love con quien tenía una hija, Kurt Cobain padecía una profunda depresión y dolores crónicos de estómago que intentaba paliar con calmantes y heroína. La desilusión que sentía por su vida, que ni siquiera la música parecía poder llenar, le llevaron a intentar suicidarse por sobredosis en marzo de 1994, aunque fue salvado y convencido para ir a rehabilitación, de donde escapó para volver a Seattle. Menos de un mes después, el 5 de abril, Kurt Cobain introdujo una escopeta en su boca y se suicidó a la edad de 27 años.

Junto a su cuerpo encontraron una carta en la que se despedía de su esposa e hija pero que iba dirigida a Boddah, quien parece ser un amigo imaginario que Cobain tenía desde la infancia. Su muerte supuso el fin de Nirvana, precipitó la desaparición del movimiento grunge y le convirtió en un ídolo para sus seguidores y un símbolo cultural para toda una generación.

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