L’Eau d’Issey pour Homme: un sello, una huella, una estela…

El agua poderosa modela los contornos de L’Eau d’Issey pour Homme y, con su fuerza, lo extrae de la roca.

Desde su lanzamiento, en 1994, el perfume L’Eau d’Issey pour Homme se impuso como una referencia elegante y única en el universo de la perfumería masculina. Con fuerza y equilibrio, esta gran fragancia apuntó a lo esencial. Aprobada unánimemente, logró forjar su prestigio, presentándose actualmente como un gran clásico de la perfumería. Un frescor explosivo que caracteriza la fuerza del agua tan preciada por Issey Miyake.

¿Sueño o realidad?

Esta nueva historia nos sumerge en el corazón de una naturaleza irreal donde una inmensa cascada derrama su flujo vivificante, sobre la superficie de una roca de color oscuro. Una naturaleza en la cual la fuerza de los elementos regenera y revitaliza al hombre. Una naturaleza donde predomina el agua, como fuente de energía. A contraluz, se dibuja la silueta misteriosa de un hombre. Avanza, atraviesa la roca esculpida y se desliza sobre la superficie lisa del agua.

De esta agua fuerte y potente emana un frescor intenso y energizante que lo regenera, lo fortalece, le da confianza en sí mismo. Su diferencia es impactante. Esta agua poderosa modela los contornos de L’Eau d’Issey pour Homme y, con su fuerza, lo extrae de la roca.

Un encuentro entre el agua y el mineral que revela un perfume de contraste y carácter, que parece nacido de la fuerza de los elementos. La fuerza del agua, de los torrentes y las cascadas, tema central de L’Eau d’Issey pour Homme, persiste sobre la piel como una huella indeleble, un sello, una auténtica estela.

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